M.Vich Pérez
Poeta recién llegado
Planteo el equilibrio
sacrificio y vicio
convergen por igual
desde el principio,
yo miro en el cristal
mi objetivo vitalicio,
otro recital,
sin saber a donde va
deambulando en su resquicio.
Es un testamento vital,
yo nunca os miento,
cojo al folio de testigo
y con dulzura lo reviento,
lo voy llenando de puntos
y comas, ¿no lo estas viendo?
si te alejas parece un campo
de amapolas al viento.
Lejos de esas horas
que el reloj comía hambriento,
nosotros perseguíamos el horizonte corriendo,
aun sabiendo,
que perseguidos por la parca fallaríamos el intento.
De la vida que me hace mal estoy huyendo.
Entramos en trance, el final, el receso.
Otro sucio lugar donde el óbito parece obseso,
yo si quieres antes de irme con un hiriente verso,
te regalo en una frase todo lo que tengo.
Soy un lugar siniestro en mi mismo,
destella luz este cuerpo en cataclismo,
es una conmoción de un haz que busca liberar paz,
de unas entrañas que parecían seísmos.
Hecatombe, calamidad, viaje universal
tan pronto como tumbe mi mitad sobre la faz
haré descender un aliento inmortal
como si todo lo que escribiese hubiese sido real.
sacrificio y vicio
convergen por igual
desde el principio,
yo miro en el cristal
mi objetivo vitalicio,
otro recital,
sin saber a donde va
deambulando en su resquicio.
Es un testamento vital,
yo nunca os miento,
cojo al folio de testigo
y con dulzura lo reviento,
lo voy llenando de puntos
y comas, ¿no lo estas viendo?
si te alejas parece un campo
de amapolas al viento.
Lejos de esas horas
que el reloj comía hambriento,
nosotros perseguíamos el horizonte corriendo,
aun sabiendo,
que perseguidos por la parca fallaríamos el intento.
De la vida que me hace mal estoy huyendo.
Entramos en trance, el final, el receso.
Otro sucio lugar donde el óbito parece obseso,
yo si quieres antes de irme con un hiriente verso,
te regalo en una frase todo lo que tengo.
Soy un lugar siniestro en mi mismo,
destella luz este cuerpo en cataclismo,
es una conmoción de un haz que busca liberar paz,
de unas entrañas que parecían seísmos.
Hecatombe, calamidad, viaje universal
tan pronto como tumbe mi mitad sobre la faz
haré descender un aliento inmortal
como si todo lo que escribiese hubiese sido real.
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