Alfonso Espinosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se han perfumado las calles
del incienso y de la cera;
una cruz tortura a Cristo
y la Virgen...! pena y pena !
Los costaleros avanzan
cuando el capataz lo ordena,
los cirios de penitentes
flamean entre tinieblas
El estruendo de tambores,
el tronar de las trompetas
cuando bailan a La Madre,
luciendo joyas tan bellas
y de repente ! Silencio!
rompe el aire la saeta.
del incienso y de la cera;
una cruz tortura a Cristo
y la Virgen...! pena y pena !
Los costaleros avanzan
cuando el capataz lo ordena,
los cirios de penitentes
flamean entre tinieblas
El estruendo de tambores,
el tronar de las trompetas
cuando bailan a La Madre,
luciendo joyas tan bellas
y de repente ! Silencio!
rompe el aire la saeta.
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