tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se arman y desarman las paredes como las fichas de un rompecabezas y puedo observar las realidades desde diferentes planos.
Vivir a destiempo, es como ir migrando interpretaciones en cada ángulo de mi habitación.
Las voces conspiran y es preciso desmembrar el entusiasta morbo de los movimientos.
Ese sonido vitrificado, cuece sinsabores y me hace reír con las melodías que ofrecen las sombras.
Desconocerme en el reflejo pellizcando la carne de unas pocas palabras libres, me hace continuar.
Después del dolor se agotaran las ventanas del placer.
El silencio de las nubes dibuja y desdibuja un futuro imperfecto, evanescente y siniestro.
Quizá la angustia proponga el color de la vida.
La asfixia me someterá a un tratamiento de temores.
La celeridad de la noche contenida duda en los tiempos sutiles.
El discontinuo abordaje de las formas abstractas.
Considerar la dilución de los espacios enajenados, conspira en las sombras de la imaginación.
Caeré despierto en un abismo sórdido, donde la digresión represente voces inmoderadas observándome.
Prisionero de una infinidad abstracta, contemplo inviviente estos tiempos subyacentes.
Vivir a destiempo, es como ir migrando interpretaciones en cada ángulo de mi habitación.
Las voces conspiran y es preciso desmembrar el entusiasta morbo de los movimientos.
Ese sonido vitrificado, cuece sinsabores y me hace reír con las melodías que ofrecen las sombras.
Desconocerme en el reflejo pellizcando la carne de unas pocas palabras libres, me hace continuar.
Después del dolor se agotaran las ventanas del placer.
El silencio de las nubes dibuja y desdibuja un futuro imperfecto, evanescente y siniestro.
Quizá la angustia proponga el color de la vida.
La asfixia me someterá a un tratamiento de temores.
La celeridad de la noche contenida duda en los tiempos sutiles.
El discontinuo abordaje de las formas abstractas.
Considerar la dilución de los espacios enajenados, conspira en las sombras de la imaginación.
Caeré despierto en un abismo sórdido, donde la digresión represente voces inmoderadas observándome.
Prisionero de una infinidad abstracta, contemplo inviviente estos tiempos subyacentes.