-Tira un plato al suelo ¿Se rompió?
… Si
- Pídele perdón ¿Sirvió de algo?
… No
- - ¿Entendiste?
… Si
(eso fue lo último que nos dijimos)
después de eso recuerdo sus tacones alejarse rasgando el aire con ese ritmo impúdico (uno de sus hechizos)
y recuerdo morder con los dientes una palabra que quería venderme como esclavo
y su perfume que se quedó como un fantasma haciéndome compañía.
En tu genial estilo sobre el cual eres capaz de recoger cualquier situación y diseñar con ella un poema.
Soberbia la metáfora troquelada en los seis primeros versos, y cruda, y lacerante, y real como la vida misma (una vez roto el "plato", jaja, roto se queda aun cuando se pida perdón).
Y magníficos los versos que le siguen, tan intensamente descriptivos que el lector "ve" a la bella alejándose, contoneándose, y "oye" su taconeo, y percibe los olores del perfume que se queda cual fantasma haciéndonos compañía.
Sencillamente, genial, amigo mío, como siempre..., has estado genial.
Un fuerte abrazo, querido Homo- Adictus, de tu amigo Homo-Erectus, jajajajajajajajajaja