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Gustavo Cervantes
Invitado
Mi árbol si me comprende, me escucha y me entiende,
el sabe que solo soy humano(peor cosa no pudiera ser)
también se ríe a veces de lo que le digo;
los árboles se ríen?
Bueno... esta vez me toca a mí escucharlo,
mi árbol está meláncolico,
ha de ser muy duro tener que despedirse de sus hojas,
tener que desprenderse de su abrigo,
cuando apenas empieza el frío.
Lo escucharé en silencio,
me sentaré debajo de su brazo
y recargado en su torso le haré sentir el calor de mi cuerpo;
los árboles necesitan el calor humano.
Me contará quizás de cuantos nidos adornaron su copa,
de todas las melodías que lo arruyaban en las tardes calurosas,
también me platicará de cuantas veces el trueno lo asustaba,
pobre árbol mío, por proteger mi casa,
desafiaba el arrogante rayo de la tormenta.
Mi árbol es fuerte, muy fuerte,
resiste imponente el azote del viento que chifla entre sus ramas,
resiste también el aniquilante calor de nuestro sol de verano...
Pero aún que es muy fuerte, siento que se queja aveces,
será que aveces se me olvida regarlo?(que ingrato)
será que aveces lo ignoro y no le hablo?
...hoy platicaré con mi árbol.