BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo he recibido patadas por todos
los lados. Patadas en el instituto,
patadas en los internados, patadas
en las razones para darme esas patadas:
patadas de imbéciles y carne con patadas.
Así que no me hablen de ¡una humanidad justa!
¡Una humanidad santa! ¡Una humanidad conciliadora!
¡Una humanidad casta y pura! ¡Una humanidad alentadora!
Una humanidad, en fin, que no es ni ha sido
nunca.
He recibido demasiadas patadas para que el trasero
no me brille como el de un mandril, para que mi pensamiento
no descienda
directamente del mono.
©
los lados. Patadas en el instituto,
patadas en los internados, patadas
en las razones para darme esas patadas:
patadas de imbéciles y carne con patadas.
Así que no me hablen de ¡una humanidad justa!
¡Una humanidad santa! ¡Una humanidad conciliadora!
¡Una humanidad casta y pura! ¡Una humanidad alentadora!
Una humanidad, en fin, que no es ni ha sido
nunca.
He recibido demasiadas patadas para que el trasero
no me brille como el de un mandril, para que mi pensamiento
no descienda
directamente del mono.
©