Manuel Bast
Poeta que considera el portal su segunda casa
Posó las manos en su ayer distante,
sintió las suyas acallar sus labios.
fueron dos cuerpos que al decir de sabios
se hicieron uno desde aquel instante.
Y en su recuerdo, milenario, errante.
yacen pinturas en aquella cueva
que cobran vida cuando el sabio aprueba
posar sus manos sobre un nuevo amante.
sintió las suyas acallar sus labios.
fueron dos cuerpos que al decir de sabios
se hicieron uno desde aquel instante.
Y en su recuerdo, milenario, errante.
yacen pinturas en aquella cueva
que cobran vida cuando el sabio aprueba
posar sus manos sobre un nuevo amante.
© Manuel Bastidas Mora
Venezuela
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