B Mnacera
Poeta recién llegado
Te ofrezco la mitad de mi hombro para la mitad de tu llanto,
la otra te la dejo para que no sonrías tanto.
A las 3 de la madrugada una cuerda me asfixia
y si la muerte no es un mal
me iré con la consciencia limpia.
El cielo y el infierno existen, créeme he estado en ambos,
me di cuenta que son iguales cuando me puse a analizarlo,
que es mas fácil ser feliz si tu alma la tiene el diablo,
que recibir silencio crudo al rezarle a un dios bastardo.
Deja de reírte a distancia de mi otra sombra,
a distancia del cadáver que guardo bajo la alfombra,
en relación al cabizbajo el autoestima se deforma
y lo único que me queda hacer es estar hablando con las sombras.
la otra te la dejo para que no sonrías tanto.
A las 3 de la madrugada una cuerda me asfixia
y si la muerte no es un mal
me iré con la consciencia limpia.
El cielo y el infierno existen, créeme he estado en ambos,
me di cuenta que son iguales cuando me puse a analizarlo,
que es mas fácil ser feliz si tu alma la tiene el diablo,
que recibir silencio crudo al rezarle a un dios bastardo.
Deja de reírte a distancia de mi otra sombra,
a distancia del cadáver que guardo bajo la alfombra,
en relación al cabizbajo el autoestima se deforma
y lo único que me queda hacer es estar hablando con las sombras.