Osidiria
Poeta asiduo al portal
Cena de invitados,
todos,
pero las sillas están vacías,
no se requiere etiqueta, y en principio
se pueden comer versos crudos
hasta que el maestro de ceremonias, o sea yo,
diga que la música que se está haciendo a fuego lento en la chimenea
esta desafinada como los espasmos de gloria de una mal actor,
lágrimas de zafiro ruedan por las mejillas del lector,
los dientes raídos de quien critica
le sangran las encías
y solo puede comer hojas de adelfas rojas
sin saber que su veneno será su perdición,
pero allá cada uno con su lectura,
o con la dieta de su corazón,
que los hay que sufren obesidad mórbida en su razón
y no pueden dar un paso sin apoyarse en un bastón.
***
**
todos,
pero las sillas están vacías,
no se requiere etiqueta, y en principio
se pueden comer versos crudos
hasta que el maestro de ceremonias, o sea yo,
diga que la música que se está haciendo a fuego lento en la chimenea
esta desafinada como los espasmos de gloria de una mal actor,
lágrimas de zafiro ruedan por las mejillas del lector,
los dientes raídos de quien critica
le sangran las encías
y solo puede comer hojas de adelfas rojas
sin saber que su veneno será su perdición,
pero allá cada uno con su lectura,
o con la dieta de su corazón,
que los hay que sufren obesidad mórbida en su razón
y no pueden dar un paso sin apoyarse en un bastón.
***
**