Wiccambar
Poeta adicto al portal
El extraño que duerme en mi cama
fue un conocido
un ser cariñoso
cálido
Sus brazos eran como un manto
sus caricias salvaban mi alma
sus besos daban sentido a mi vida,
su indiferencia fue mi castigo.
Castigo en días de rechazo
castigo con desprecios
castigo abandonándome al frío,
castigo por ser mi juez.
Los errores de la piel
son impredecibles,
ser atropellada en mi dignidad
agredida en mi fragilidad
Ser juzgada en mi debilidad
apedreada,
ser mujer es denigrante
ser hombre es aplaudido.
Cuando le conocí no le juzgue
le ame, me entregue
era mi sueño
…cometí un grave error…
No pregunté
no le conocía
me engañé yo misma
ahora recibo sus látigos.
El extraño que duerme en mi cama
que habita en mi casa
a quien le sirvo
realmente no lo conocía.