Lorelizh Beye
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi corazón despierta y se aletarga
blandiéndome en sus hilos marioneta,
qué le importa que beba la hiel amarga
y me encajen profunda la saeta.
O si trémula y casi moribunda
a la orilla me quedo de algún lago,
o si me adentro a pleamar profunda
y entre las rocas al final naufrago.
Solo se que soy eco a su palabra
como aliento de mayo la hoja mueve,
y tiembla rosa roja cuando labra
el amor que es herida gajo a gajo,
cuando aún tumultuoso truene o llueve
es azul robustez del Río Tajo.
Sé que es agonizante y furtiva ave
que entre cielos feroces sobrevive,
cual aquilón hace empujar la nave
y detiene en las olas su declive.
Cuando la pena sus disparos lanza
recibe cual escudo el cruel balazo
y más valiente, a otro abismo avanza
sin caer en las sendas del ocaso.
la acústica en su sangre se rehúsa
a morir entre redes cuando él ama
no se rinde al fragor de cualquier musa.
Un payaso en su cómica parodia
que oculta entre sonrisas su cruel drama
y escribe entre fragmentos su rapsodia.
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