Elegía a mi abuela fallecida (Cuartetos Alejandrinos)

*En memoria a mi abuela Lourdes que falleció en el 2012, quedó viuda en el 2009, se fue quedando cieguita y nadie pudo reemplazar el cariño del abuelo.
* Lo narrado en esta elegía es 100% cierta.​

Pensar que deliraba, lloraba la viudez,
a veces nuestros nombres ya no reconocía.
Hoy triste, recor aquel lejano día
colmado de dolor. Le tocó la vejez.

Y pensar que sus hijos sentían la tristeza
bordado en sus llorosos ojos tristes azules;
ella iba fabricando más penas y baúles,
decayendo su vida, su poca fortaleza.

Lógico, envejeció más y se volvió ciega,
y su esposo, aquel viejo, él se adelantó al cielo;
ni el cariño de hijos, ni nietos dio consuelo,
nadie como el abuelo pudo ser su colega.

Ella era muy consciente que llegaba su muerte,
un arpegio latía, era su soledad,
y cada día, hora, segundo y mortandad,
porque a veces temía morir, quedar inerte.

Pliegues, allí en su rostro triste y angelical,
su piel marchita, hepáticas manchas como tatuajes.
Los ángeles de muerte ofrecían los viajes:
paraíso de paz y el sueño espiritual.

Y pensar en la anciana, en mi querida abuela,
se despidió de todos como el frío al verano.
Su luz no fue casual, su vida no fue en vano...
la muerte fue tornado y su vida una vela.

...............................................................................................................................
© Todos los derechos reservados INDECOPI-PERU 2016.
Todos los poemas forman parte del libro Nikita próxima a escribir en 3 años
Queda prohibida la copia de esta poesía, solo será puesta en exhibición para su lectura.
Abrahám Emilio (Antorcha)
 
Última edición:
*En memoria a mi abuela Lourdes que falleció en el 2012, quedó viuda en el 2009, se fue quedando cieguita y nadie pudo reemplazar el cariño del abuelo.
* Lo narrado en esta elegía es 100% cierta.​

Pensar que deliraba y arrastraba los pies,
a veces nuestros nombres ya no reconocía.
Hoy triste, recor aquel lejano día
colmado con amor. Le tocó la vejez.

Y pensar que sus hijos sentían la tristeza
bordado en sus llorosos ojos tristes azules;
ella iba fabricando adioses y baúles,
decayendo su vida, su poca fortaleza.

Lógico, envejeció más y se volvió ciega,
y su esposo, aquel viejo, él se adelantó al cielo;
ni el cariño de hijos, ni nietos dio consuelo
nadie como el abuelo pudo ser su colega.

Y ella era tan consiente que llegaba su muerte,
un arpegio laa, era su soledad,
y cada día, hora, segundo y mortandad,
porque a veces tea morir, quedar inerte.

Pliegues, allí en su rostro triste y angelical,
su piel marchita, heticas manchas como tatuajes.
Los ángeles de muerte ofrecían los viajes:
paraíso de paz y el sueño espiritual.

Y pensar en la anciana, en mi querida abuela,
se despidió de todos como el frío al verano.
Su luz no fue casual, su vida no fue en vano...
la muerte fue tornado y su vida una vela.

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Abrahám Emilio (Antorcha)

Like a candle in the wind...
Sir Elton John

Beautiful poem...you made me recall my grandma...she passed away in 2000 due to a masive heart attack...take care dude..
 
*En memoria a mi abuela Lourdes que falleció en el 2012, quedó viuda en el 2009, se fue quedando cieguita y nadie pudo reemplazar el cariño del abuelo.
* Lo narrado en esta elegía es 100% cierta.​

Pensar que deliraba y arrastraba los pies,
a veces nuestros nombres ya no reconocía.
Hoy triste, recor aquel lejano día
colmado con amor. Le tocó la vejez.

Y pensar que sus hijos sentían la tristeza
bordado en sus llorosos ojos tristes azules;
ella iba fabricando adioses y baúles,
decayendo su vida, su poca fortaleza.

Lógico, envejeció más y se volvió ciega,
y su esposo, aquel viejo, él se adelantó al cielo;
ni el cariño de hijos, ni nietos dio consuelo
nadie como el abuelo pudo ser su colega.

Y ella era tan consiente que llegaba su muerte,
un arpegio laa, era su soledad,
y cada día, hora, segundo y mortandad,
porque a veces tea morir, quedar inerte.

Pliegues, allí en su rostro triste y angelical,
su piel marchita, heticas manchas como tatuajes.
Los ángeles de muerte ofrecían los viajes:
paraíso de paz y el sueño espiritual.

Y pensar en la anciana, en mi querida abuela,
se despidió de todos como el frío al verano.
Su luz no fue casual, su vida no fue en vano...
la muerte fue tornado y su vida una vela.

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Abrahám Emilio (Antorcha)
Preciosismo en estos cuartetos alejandrinos a la memoria de ese ser tan entrañable y querido. En algún pasaje me recordó a "Primavera" de José María Pemán cuando, pidiéndole que se retrasara en su llegada, decía:
[...]
"Y todavía aquel abuelo
que ha perdido el amor
de su clavel florido, sentirá con rencor,
como una burla de su duelo,
tu paso indiferente de cisne si dolor."
[...]
JOSÉ MARÍA PEMÁN

Me ha encantado pasar por tus letras, querido amigo.
Salvador.
 
*En memoria a mi abuela Lourdes que falleció en el 2012, quedó viuda en el 2009, se fue quedando cieguita y nadie pudo reemplazar el cariño del abuelo.
* Lo narrado en esta elegía es 100% cierta.​

Pensar que deliraba y arrastraba los pies,
a veces nuestros nombres ya no reconocía.
Hoy triste, recor aquel lejano día
colmado con amor. Le tocó la vejez.

Y pensar que sus hijos sentían la tristeza
bordado en sus llorosos ojos tristes azules;
ella iba fabricando adioses y baúles,
decayendo su vida, su poca fortaleza.

Lógico, envejeció más y se volvió ciega,
y su esposo, aquel viejo, él se adelantó al cielo;
ni el cariño de hijos, ni nietos dio consuelo
nadie como el abuelo pudo ser su colega.

Ella era muy consiente que llegaba su muerte,
un arpegio laa, era su soledad,
y cada día, hora, segundo y mortandad,
porque a veces tea morir, quedar inerte.

Pliegues, allí en su rostro triste y angelical,
su piel marchita, heticas manchas como tatuajes.
Los ángeles de muerte ofrecían los viajes:
paraíso de paz y el sueño espiritual.

Y pensar en la anciana, en mi querida abuela,
se despidió de todos como el frío al verano.
Su luz no fue casual, su vida no fue en vano...
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Abrahám Emilio (Antorcha)
Muy bonito tu poema Antonhy que me ha encantado leerte. Un fuerte abrazo amigo.
 
Hermosos y sensibles versos Anthony, para homenajear a tu amada abuela, que resistió hasta el final por aquel amor que dio fruto, un enorme placer leerte, besos.
 
Hermosos y sensibles versos Anthony, para homenajear a tu amada abuela, que resistió hasta el final por aquel amor que dio fruto, un enorme placer leerte, besos.
sí, fue algo triste, imagínate ella sola en la casa y luego darle la noticia de que su esposo había muerto!!
fueron momentos que destrozaron el corazón, fue duro ver como lloraba por la muerte de mi abuelo....
y con los días ella empezaba a hablar con mi abuelo y decía que el abuelo estaba en su lado!!
me da pena con solo recordar....
 
*En memoria a mi abuela Lourdes que falleció en el 2012, quedó viuda en el 2009, se fue quedando cieguita y nadie pudo reemplazar el cariño del abuelo.
* Lo narrado en esta elegía es 100% cierta.​

Pensar que deliraba, lloraba la viudez,
a veces nuestros nombres ya no reconocía.
Hoy triste, recor aquel lejano día
colmado de dolor. Le tocó la vejez.

Y pensar que sus hijos sentían la tristeza
bordado en sus llorosos ojos tristes azules;
ella iba fabricando más penas y baúles,
decayendo su vida, su poca fortaleza.

Lógico, envejeció más y se volvió ciega,
y su esposo, aquel viejo, él se adelantó al cielo;
ni el cariño de hijos, ni nietos dio consuelo,
nadie como el abuelo pudo ser su colega.

Ella era muy consiente que llegaba su muerte,
un arpegio laa, era su soledad,
y cada día, hora, segundo y mortandad,
porque a veces tea morir, quedar inerte.

Pliegues, allí en su rostro triste y angelical,
su piel marchita, heticas manchas como tatuajes.
Los ángeles de muerte ofrecían los viajes:
paraíso de paz y el sueño espiritual.

Y pensar en la anciana, en mi querida abuela,
se despidió de todos como el frío al verano.
Su luz no fue casual, su vida no fue en vano...
la muerte fue tornado y su vida una vela.

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Abrahám Emilio (Antorcha)

Bien tratado el tema, un resumen de los últimos años de tu abuela, cuando esos "achaques" propios de la vejez sobrevienen, el cuerpo se va deteriorando y tristemente las facultades mentales disminuyen, privando a los seres queridos de sus mensajes y cariño que pueda dar, de lo cual he sido testigo varias veces con mis abuelos y tíos- abuelos dada la longevidad en mi familia, maravilloso verte en estos versos alejandrinos, cuida los acentos en primera sílaba en el primer hemistiquio, es preferible obviarlos ya que a veces no suenan bien, te aplaudo por la sensibilidad que demuestras con este tema.



P.D. pequeños tropezones de acentos consecutivos en 9no, 10mo y 18vo verso
 
Bien tratado el tema, un resumen de los últimos años de tu abuela, cuando esos "achaques" propios de la vejez sobrevienen, el cuerpo se va deteriorando y tristemente las facultades mentales disminuyen, privando a los seres queridos de sus mensajes y cariño que pueda dar, de lo cual he sido testigo varias veces con mis abuelos y tíos- abuelos dada la longevidad en mi familia, maravilloso verte en estos versos alejandrinos, cuida los acentos en primera sílaba en el primer hemistiquio, es preferible obviarlos ya que a veces no suenan bien, te aplaudo por la sensibilidad que demuestras con este tema.



P.D. pequeños tropezones de acentos consecutivos en 9no, 10mo y 18vo verso
Es bueno tu apreciación amigo pero Antonio me dijo que el único detalle era el primer verso que asonaba pero eso fue corregido... lo otro esperaré a que él mismo me los diga....
saludos colega y gracias por tu tiempo y lectura y dejar tus huellas.
 
*En memoria a mi abuela Lourdes que falleció en el 2012, quedó viuda en el 2009, se fue quedando cieguita y nadie pudo reemplazar el cariño del abuelo.
* Lo narrado en esta elegía es 100% cierta.​

Pensar que deliraba, lloraba la viudez,
a veces nuestros nombres ya no reconocía.
Hoy triste, recor aquel lejano día
colmado de dolor. Le tocó la vejez.

Y pensar que sus hijos sentían la tristeza
bordado en sus llorosos ojos tristes azules;
ella iba fabricando más penas y baúles,
decayendo su vida, su poca fortaleza.

Lógico, envejeció más y se volvió ciega,
y su esposo, aquel viejo, él se adelantó al cielo;
ni el cariño de hijos, ni nietos dio consuelo,
nadie como el abuelo pudo ser su colega.

Ella era muy con
sciente que llegaba su muerte,
un arpegio laa, era su soledad,
y cada día, hora, segundo y mortandad,
porque a veces tea morir, quedar inerte.

Pliegues, allí en su rostro triste y angelical,
su piel marchita, heticas manchas como tatuajes.
Los ángeles de muerte ofrecían los viajes:
paraíso de paz y el sueño espiritual.

Y pensar en la anciana, en mi querida abuela,
se despidió de todos como el frío al verano.
Su luz no fue casual, su vida no fue en vano...
la muerte fue tornado y su vida una vela.

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Abrahám Emilio (Antorcha)
Excelentes alejandrinos estimado Anthony tienen mi Apto, aunque deberás corregir un error de teclado que te señalo en rojo en el verso 13º. (Avísame cuando lo hagas, contestando este post, para poder trasladar el poema).
No es correcto que indiques en los versos partidos y en este caso en los alejandrinos la acentuación de la sílaba 6ª, pues realmente estás marcando la penúltima sílaba del hemistiquio que obligatoriamente debe de ir acentuada, al ser dos partes del verso totalmente independientes, ambos hemistiquios van acentuados en la penúltima sílaba.
Saludos cordiales.
 
Excelentes alejandrinos estimado Anthony tienen mi Apto, aunque deberás corregir un error de teclado que te señalo en rojo en el verso 13º. (Avísame cuando lo hagas, contestando este post, para poder trasladar el poema).
No es correcto que indiques en los versos partidos y en este caso en los alejandrinos la acentuación de la sílaba 6ª, pues realmente estás marcando la penúltima sílaba del hemistiquio que obligatoriamente debe de ir acentuada, al ser dos partes del verso totalmente independientes, ambos hemistiquios van acentuados en la penúltima sílaba.
Saludos cordiales.
Antonio, corregido, la verdad que lo subrayado solo para ahorrarte trabajo porque veo que no es tarea fácil eso de revisar verso por verso la acentuación y aparte fijar en las palabras mal escritas, una vez quise hacer y nos roban mucho tiempo....
gracias por ese detalle...
 
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FELICIDADES
MAESTRO/A



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Pensar que deliraba, lloraba la viudez,
a veces nuestros nombres ya no reconocía.
Hoy triste, recor aquel lejano día
colmado de dolor. Le tocó la vejez.

Y pensar que sus hijos sentían la tristeza
bordado en sus llorosos ojos tristes azules;
ella iba fabricando más penas y baúles,
decayendo su vida, su poca fortaleza.

Lógico, envejeció más y se volvió ciega,
y su esposo, aquel viejo, él se adelantó al cielo;
ni el cariño de hijos, ni nietos dio consuelo,
nadie como el abuelo pudo ser su colega.

Ella era muy consciente que llegaba su muerte,
un arpegio latía, era su soledad,
y cada día, hora, segundo y mortandad,
porque a veces temía morir, quedar inerte.

Pliegues, allí en su rostro triste y angelical,
su piel marchita, hepáticas manchas como tatuajes.
Los ángeles de muerte ofrecían los viajes:
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Y pensar en la anciana, en mi querida abuela,
se despidió de todos como el frío al verano.
Su luz no fue casual, su vida no fue en vano...
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Felicidades, Anthony. Bonito homenaje a tu abuela.
Un cordial saludo desde Madrid
 
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Pensar que deliraba, lloraba la viudez,
a veces nuestros nombres ya no reconocía.
Hoy triste, recor aquel lejano día
colmado de dolor. Le tocó la vejez.

Y pensar que sus hijos sentían la tristeza
bordado en sus llorosos ojos tristes azules;
ella iba fabricando más penas y baúles,
decayendo su vida, su poca fortaleza.

Lógico, envejeció más y se volvió ciega,
y su esposo, aquel viejo, él se adelantó al cielo;
ni el cariño de hijos, ni nietos dio consuelo,
nadie como el abuelo pudo ser su colega.

Ella era muy consciente que llegaba su muerte,
un arpegio latía, era su soledad,
y cada día, hora, segundo y mortandad,
porque a veces temía morir, quedar inerte.

Pliegues, allí en su rostro triste y angelical,
su piel marchita, hepáticas manchas como tatuajes.
Los ángeles de muerte ofrecían los viajes:
paraíso de paz y el sueño espiritual.

Y pensar en la anciana, en mi querida abuela,
se despidió de todos como el frío al verano.
Su luz no fue casual, su vida no fue en vano...
la muerte fue tornado y su vida una vela.

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A pesar de la tristeza que embarga el poema,bueno para la abuela que se reunió con su viejo....Te aseguro que estaria ansiosa para estar de nuevo con el!...Realmente un hermoso relato, sobre todo esos años de union, que ni sus hijos pudieron llenar ese vacío. mis abrazos emilio!
 
A pesar de la tristeza que embarga el poema,bueno para la abuela que se reunió con su viejo....Te aseguro que estaria ansiosa para estar de nuevo con el!...Realmente un hermoso relato, sobre todo esos años de union, que ni sus hijos pudieron llenar ese vacío. mis abrazos emilio!
esa fue la alegría en la tristeza de mi abuela que apenas soporto dos años la viudez....

saludos Marisol, la bella chama jejeje

Emilio
 
*En memoria a mi abuela Lourdes que falleció en el 2012, quedó viuda en el 2009, se fue quedando cieguita y nadie pudo reemplazar el cariño del abuelo.
* Lo narrado en esta elegía es 100% cierta.​

Pensar que deliraba, lloraba la viudez,
a veces nuestros nombres ya no reconocía.
Hoy triste, recor aquel lejano día
colmado de dolor. Le tocó la vejez.

Y pensar que sus hijos sentían la tristeza
bordado en sus llorosos ojos tristes azules;
ella iba fabricando más penas y baúles,
decayendo su vida, su poca fortaleza.

Lógico, envejeció más y se volvió ciega,
y su esposo, aquel viejo, él se adelantó al cielo;
ni el cariño de hijos, ni nietos dio consuelo,
nadie como el abuelo pudo ser su colega.

Ella era muy consciente que llegaba su muerte,
un arpegio latía, era su soledad,
y cada día, hora, segundo y mortandad,
porque a veces temía morir, quedar inerte.

Pliegues, allí en su rostro triste y angelical,
su piel marchita, hepáticas manchas como tatuajes.
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Su luz no fue casual, su vida no fue en vano...
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Abrahám Emilio (Antorcha)
Elegancia, sensibilidad y poesía, se dibujan en tus versos homenaje a tu Abuela.

Un placer leerte apreciado compañero poeta amigo Abrahám Emilio. Un abrazo
 

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