No precisa que llueva como llovió aquel día
para caer nostálgico añorando el ayer
pues esta pena me hace pensarte todavía
a pesar de que el cielo se empecine en llover.
No es preciso que llueva como en aquel noviembre
para que yo recuerde lo que nos ha pasado,
como el agrario no precisa de que resiembre
lo que con tanto esfuerzo y sudor, hubo sembrado.
Nunca podrás saber lo que mi alma te ha querido
porque nunca quisiste dormir sobre mi pecho
por mucho que se empeñe en llover o haya llovido
pues el amor pasado, no guarda su derecho.
Nunca podrás saber, por qué por mi calle llueve
y yo nunca sabré, si tú te acuerdas de mí
pero los dos sabemos que lo nuestro fue breve
lo suficiente para que me acuerde de ti.
Te tenía en mi sueño pero tú te perdiste
como se pierde el beso del sol en la maleza
o acaso yo creí soñar y nunca estuviste
presente y por soñarte, mi sueño es mi tristeza.
No importa lo que sueñe, los sueños, sueños son,
sólo sé que lo nuestro se quedó en el ayer
y es tan fuerte la pena que guarda el corazón
que la flor del jardín, no volverá a florecer.
Y pasaré la noche soñando a la mañana
y cuando me despierte, podrá seguir lloviendo
pero no es necesario que llueva en mi ventana
para que yo recuerde, que te sigo queriendo.
Luis
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