Giancarlo Galeano
Poeta recién llegado
Esta soledad tan desafiante,
Esta soledad tan tranquila
Que se funde delirante,
Entre humos me aniquila
Noches de soledad y tristeza.
Como vagabundo andante
Arrastro una ansiedad en mi cabeza
Que se me ha convertido en amante
Esta soledad tan tímida,
Esta soledad tan acompañante
Que a mi alma pone rígida
Con la idea de un futuro espeluznante
Déjenme solo en esta oscuridad,
Déjame arder bajo este fuego
Que me cubre de maldad
Para resurgir como el fénix en vuelo
Esta tristeza convertida en sublime alegría
Va despacio atravesando mis días,
Como el susurro de un ángel despistado
En esta tierra de tristeza me he clavado
Y he visto al mundo arder
Desde una verde colina,
He visto lo que ellos no pueden ver
Queriendo sujetar sus almas para que no puedan caer
Sintiéndome siempre turista de una sociedad
En la que la imaginación ha caducado
Y puedes fácilmente manipular la verdad
Bajo un plan maestro elaborado
Déjame arder y que de mi renazca
Un ser capaz de entender
Como hacer que en mi un ser normal nazca
Mientras tanto seguiré ardiendo
Y apagándome con mis resacas
Y los besos de esas damas que se van
¡Déjame arder!
Entre mis pequeños momentos de felicidad.
Esta soledad tan tranquila
Que se funde delirante,
Entre humos me aniquila
Noches de soledad y tristeza.
Como vagabundo andante
Arrastro una ansiedad en mi cabeza
Que se me ha convertido en amante
Esta soledad tan tímida,
Esta soledad tan acompañante
Que a mi alma pone rígida
Con la idea de un futuro espeluznante
Déjenme solo en esta oscuridad,
Déjame arder bajo este fuego
Que me cubre de maldad
Para resurgir como el fénix en vuelo
Esta tristeza convertida en sublime alegría
Va despacio atravesando mis días,
Como el susurro de un ángel despistado
En esta tierra de tristeza me he clavado
Y he visto al mundo arder
Desde una verde colina,
He visto lo que ellos no pueden ver
Queriendo sujetar sus almas para que no puedan caer
Sintiéndome siempre turista de una sociedad
En la que la imaginación ha caducado
Y puedes fácilmente manipular la verdad
Bajo un plan maestro elaborado
Déjame arder y que de mi renazca
Un ser capaz de entender
Como hacer que en mi un ser normal nazca
Mientras tanto seguiré ardiendo
Y apagándome con mis resacas
Y los besos de esas damas que se van
¡Déjame arder!
Entre mis pequeños momentos de felicidad.
Última edición: