La imaginacion

María Baena

Miembro del Jurado
Miembro del equipo
Miembro del JURADO DE LA MUSA
“Arrecías” tengo las manos

de la mañana tan fría,

y mi corazón en ascuas.

Mi pensamiento da saltos

como la luz primera y blanca

y se anima pensando

que a través de la mañana

la luz en fuego se hará

llamando a la tarde larga

que encienda el olivar

y a las tardes eche a volar.

Suave entra la luna,

suave la noche va,

los ruidos se esparcen

pero su claro grito entra

hasta el alma,

mas.

¿Qué tienen las noches de invierno

para tener en su vientre tanto frío

y tanto tiempo?

Destellitos entre las ventanas salen,

el calor se adivina dentro

y el sendero de tanto andarlo conocido

lo adivino entre mis pies ligeros.

Sobre mi cara la helada

sobre mi cabeza el cielo

y sobre mi alma el silencio

que mi corazón interrumpe

con sordos saltos, inquieto.

En mis ojos no hay estrellas,

no veo la luz de la luna

sólo llevo tu cara

tallada en mis pupilas,

sólo la luz de tus ventanas

a mis pies y a mis ojos

guía.

Mi latido a tu puerta llama,

mi respiración encendido lleva el fuego

y mi recuerdo se hace

motor de mi cuerpo entero.

A veces el “sueño” es más bonito

que la realidad de la casa,

pero el “sueño” también es verdad

hasta la “llegada”.
 
“Arrecías” tengo las manos

de la mañana tan fría,

y mi corazón en ascuas.

Mi pensamiento da saltos

como la luz primera y blanca

y se anima pensando

que a través de la mañana

la luz en fuego se hará

llamando a la tarde larga

que encienda el olivar

y a las tardes eche a volar.

Suave entra la luna,

suave la noche va,

los ruidos se esparcen

pero su claro grito entra

hasta el alma,

mas.

¿Qué tienen las noches de invierno

para tener en su vientre tanto frío

y tanto tiempo?

Destellitos entre las ventanas salen,

el calor se adivina dentro

y el sendero de tanto andarlo conocido

lo adivino entre mis pies ligeros.

Sobre mi cara la helada

sobre mi cabeza el cielo

y sobre mi alma el silencio

que mi corazón interrumpe

con sordos saltos, inquieto.

En mis ojos no hay estrellas,

no veo la luz de la luna

sólo llevo tu cara

tallada en mis pupilas,

sólo la luz de tus ventanas

a mis pies y a mis ojos

guía.

Mi latido a tu puerta llama,

mi respiración encendido lleva el fuego

y mi recuerdo se hace

motor de mi cuerpo entero.

A veces el “sueño” es más bonito

que la realidad de la casa,

pero el “sueño” también es verdad

hasta la “llegada”.
Precioso escrito, amiga María. Hay un sin fin de emociones acantonados en sus versos, con elegancia, con sobriedad. Un placer leer sus poemas. Saludos! feliz día, y hasta el próximo verso.
 
“Arrecías” tengo las manos

de la mañana tan fría,

y mi corazón en ascuas.

Mi pensamiento da saltos

como la luz primera y blanca

y se anima pensando

que a través de la mañana

la luz en fuego se hará

llamando a la tarde larga

que encienda el olivar

y a las tardes eche a volar.

Suave entra la luna,

suave la noche va,

los ruidos se esparcen

pero su claro grito entra

hasta el alma,

mas.

¿Qué tienen las noches de invierno

para tener en su vientre tanto frío

y tanto tiempo?

Destellitos entre las ventanas salen,

el calor se adivina dentro

y el sendero de tanto andarlo conocido

lo adivino entre mis pies ligeros.

Sobre mi cara la helada

sobre mi cabeza el cielo

y sobre mi alma el silencio

que mi corazón interrumpe

con sordos saltos, inquieto.

En mis ojos no hay estrellas,

no veo la luz de la luna

sólo llevo tu cara

tallada en mis pupilas,

sólo la luz de tus ventanas

a mis pies y a mis ojos

guía.

Mi latido a tu puerta llama,

mi respiración encendido lleva el fuego

y mi recuerdo se hace

motor de mi cuerpo entero.

A veces el “sueño” es más bonito

que la realidad de la casa,

pero el “sueño” también es verdad

hasta la “llegada”.
Precioso trabajo, amiga María. Un sin fin de emociones con mucha elegancia, sobriedad, que nos compartes. Un placer conocer sus letras. Saludos! feliz día, y hasta el próximo verso.
 
“Arrecías” tengo las manos

de la mañana tan fría,

y mi corazón en ascuas.

Mi pensamiento da saltos

como la luz primera y blanca

y se anima pensando

que a través de la mañana

la luz en fuego se hará

llamando a la tarde larga

que encienda el olivar

y a las tardes eche a volar.

Suave entra la luna,

suave la noche va,

los ruidos se esparcen

pero su claro grito entra

hasta el alma,

mas.

¿Qué tienen las noches de invierno

para tener en su vientre tanto frío

y tanto tiempo?

Destellitos entre las ventanas salen,

el calor se adivina dentro

y el sendero de tanto andarlo conocido

lo adivino entre mis pies ligeros.

Sobre mi cara la helada

sobre mi cabeza el cielo

y sobre mi alma el silencio

que mi corazón interrumpe

con sordos saltos, inquieto.

En mis ojos no hay estrellas,

no veo la luz de la luna

sólo llevo tu cara

tallada en mis pupilas,

sólo la luz de tus ventanas

a mis pies y a mis ojos

guía.

Mi latido a tu puerta llama,

mi respiración encendido lleva el fuego

y mi recuerdo se hace

motor de mi cuerpo entero.

A veces el “sueño” es más bonito

que la realidad de la casa,

pero el “sueño” también es verdad

hasta la “llegada”.
Emociones elegantes en una escenografia que
acude a esa imaginacion de su llegada, mirando
al fuego y esperando esa realidad para que el
sueño se cumpla. bella ambientacion que
se agrace en un poema de bonitas emociones.
felicidades. aplausos. luzyabsenta
 
Me hacen ilusion tus letras, me animan .
Que tengas un buen fin de semana Luzyabsenta.
Un abrazo maria

Maria, es importante lo que escribes.
Leer otra vez esta bella obra sera recrear esos
sentimientos que salen de tus lineas.
agradezco la cordialidad de tu respuesta.
saludos de luzyabsenta
 
“Arrecías” tengo las manos

de la mañana tan fría,

y mi corazón en ascuas.

Mi pensamiento da saltos

como la luz primera y blanca

y se anima pensando

que a través de la mañana

la luz en fuego se hará

llamando a la tarde larga

que encienda el olivar

y a las tardes eche a volar.

Suave entra la luna,

suave la noche va,

los ruidos se esparcen

pero su claro grito entra

hasta el alma,

mas.

¿Qué tienen las noches de invierno

para tener en su vientre tanto frío

y tanto tiempo?

Destellitos entre las ventanas salen,

el calor se adivina dentro

y el sendero de tanto andarlo conocido

lo adivino entre mis pies ligeros.

Sobre mi cara la helada

sobre mi cabeza el cielo

y sobre mi alma el silencio

que mi corazón interrumpe

con sordos saltos, inquieto.

En mis ojos no hay estrellas,

no veo la luz de la luna

sólo llevo tu cara

tallada en mis pupilas,

sólo la luz de tus ventanas

a mis pies y a mis ojos

guía.

Mi latido a tu puerta llama,

mi respiración encendido lleva el fuego

y mi recuerdo se hace

motor de mi cuerpo entero.

A veces el “sueño” es más bonito

que la realidad de la casa,

pero el “sueño” también es verdad

hasta la “llegada”.

La noche siempre te lleva esa melancolía que hace que los sentimientos aparezcan a flor de piel.
Buenos versos amiga María. Enhorabuena. Un abrazo desde los cielos de esté halcón
 

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