José Galeote Matas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Una vez resucitada,
volviose de nuevo floja,
como si fuese una hoja
por el tiempo marchitada.
Ni siquiera en la alborada,
cuando de siempre es sabido
que el bicho sale del nido,
despertaba su entusiasmo,
inmersa en laxo marasmo
que me tenía encogido.
(jajajajajajajajajajajajajajaja)
Pensé que la evolución
en contra estaba jugando,
y al Homo-Erectus con mando
lo transmutaba en capón.
Me despedí del colchón
en el que al dulce combate
como Erectus di remate,
mas como Sapiens ¡que pena!
me arrastraba en la condena
de ser impotente vate.
(jajajajajajajajajajajajajajaja)
Por suerte fue pasajero,
fueron los medicamentos
y la falta de alimentos
por un catarro rastrero.
De nuevo surgió mi esmero;
al Sapiens dejé de lado,
y en Erectus renovado
dejo mi sello en las eras
de las damas sandungueras
con “mi orgullo bien alzado”.
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
José Galeote Matas (España)
volviose de nuevo floja,
como si fuese una hoja
por el tiempo marchitada.
Ni siquiera en la alborada,
cuando de siempre es sabido
que el bicho sale del nido,
despertaba su entusiasmo,
inmersa en laxo marasmo
que me tenía encogido.
(jajajajajajajajajajajajajajaja)
Pensé que la evolución
en contra estaba jugando,
y al Homo-Erectus con mando
lo transmutaba en capón.
Me despedí del colchón
en el que al dulce combate
como Erectus di remate,
mas como Sapiens ¡que pena!
me arrastraba en la condena
de ser impotente vate.
(jajajajajajajajajajajajajajaja)
Por suerte fue pasajero,
fueron los medicamentos
y la falta de alimentos
por un catarro rastrero.
De nuevo surgió mi esmero;
al Sapiens dejé de lado,
y en Erectus renovado
dejo mi sello en las eras
de las damas sandungueras
con “mi orgullo bien alzado”.
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA
José Galeote Matas (España)