Eco de agua

Nancysant

Poeta que no puede vivir sin el portal
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Eco de agua



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Solía decir la llaneza de las cosas:

las de la carne hechas de caricias,

las de suaves tulipanes y narcisos,

las del leño en fuego,

las de humedad de jungla

y esas sin cordura que son de sangre,

y hacen temblar la compostura

como si fuera el de un ramaje

por entero estremecido.


A veces susurraba un horizonte solitario,

otras acercaba el arrebato del gentío,

en ocasiones, su páramo nostálgico

con algo del verdor de los caminos.

Germinaba en él un tono de mañanas,

hablaba las ideas sin resistir el ruido,

logrando la fuerza abierta del oleaje

y el bullicio del rumor en mis oídos

que en revueltas se iniciaba entrañable

con la ya existencia del recuerdo mío.


Contagiaba alguna rebeldía a su vocablo

al compartir lo clásico de la vida;

símbolos de ajenas circunstancias

que logré guardar en mis sentidos

para revivir la convergencia de palabras,

unas con otras en giratoria algarabía,

hasta que tomaron un rumbo de infinito

en blanco y el acento de su voz baja

se fue haciendo distancia enmudecida.


Ya no se escucha la mente alborotada

ni las fatigas de las sonoras risas

ni el canto aquel de los pensamientos

que flotaron en la escena,

adquiriendo paisajes en los sonidos.

Ahora solo se oye un eco de leve lluvia

enredado en el cenizo de un nosotros

cuando una lágrima colgada de sus ojos

se viste con el agua de la mía.












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Nancy Santiago Toro
Derechos Reservados©

 
Última edición:
Ahora solo se oye un eco de leve lluvia
enredado en el cenizo de un nosotros,
cuando una lágrima colgada de sus ojos
se viste con el agua de la mía.


Que bello recorrido de paisajes en verso y de letras floridas.
Cuánto quisiera tener más tiempo,
para leer , leer , releer
y deleitar la vista
y los sentidos
con la gracia de tu pluma

Recibe mi admiración, respeto y cariño
 
Última edición:
Un privilegio tener la fortuna de inaugurar tan bello poema. Nostalgia pura envuelta en delicadas evocaciones de amor que suavemente se deslizan atrapando uno a uno los sentidos.
Afortunado en disfrutar tu maravillosa y admirada creatividad.
Aplausos poetisa y mi saludo con el afecto de siempre
 
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Eco de agua


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Solía decir la llaneza de las cosas,

las de la carne hechas de caricias,

las de suaves tulipanes y narcisos,

la del leño en fuego,

las de humedad de jungla

y esas sin cordura que son de sangre

y hacen temblar la compostura

cual si fuera el de un ramaje

por entero estremecido.

A veces susurraba un horizonte solitario,

otras acercaba el arrebato del gentío,

en ocasiones su páramo nostálgico

con algo del verdor de los caminos.

Germinaba en él un tono de mañanas,

hablaba las ideas sin resistir el ruido,

logrando la fuerza abierta del oleaje

y el bullicio del rumor en mis oídos

que en revueltas se iniciaba entrañable

con la ya existencia del recuerdo mío.

Contagiaba alguna rebeldía a su vocablo

al compartir lo clásico de la vida;

símbolos de ajenas circunstancias

que logré guardar en mis sentidos

para revivir la convergencia de palabras,

unas con otras en giratoria algarabía,

hasta que tomaron un rumbo de infinito

en blanco y el acento de su voz baja

se fue haciendo distancia enmudecida.



Ya no se escucha la mente alborotada

ni las fatigas de las sonoras risas,

ni el canto aquel de los pensamientos

que flotaron en la escena,

adquiriendo paisajes y sonidos.

Ahora solo se oye un eco de leve lluvia

enredado en el cenizo de un nosotros,

cuando una lágrima colgada de sus ojos

se viste con el agua de la mía.



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Un baño de nostálgicos sentimientos hechos poesía, se siente la espontaneidad en este dialogo vestido de maravillosas metáforas, ellas van abriendo las cortinas de un manso cierre cargado de sensibilidad ¡uff! me encanta el eco de la lluvia de tus versos fundiéndose lagrima y agua del alma de un "nosotros"
Nancy, gracias por compartir este paisaje, como siempre he de halagar la presentación y el acompañamiento musical de exquisita melodía.
Un abrazo muy afectuoso y mi admiración quedan contigo.
 
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Eco de agua

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Solía decir la llaneza de las cosas,
las de la carne hechas de caricias,
las de suaves tulipanes y narcisos,
la del leño en fuego,
las de humedad de jungla
y esas sin cordura que son de sangre
y hacen temblar la compostura
cual si fuera el de un ramaje
por entero estremecido.

A veces susurraba un horizonte solitario,
otras acercaba el arrebato del gentío,
en ocasiones su páramo nostálgico
con algo del verdor de los caminos.

Germinaba en él un tono de mañanas,
hablaba las ideas sin resistir el ruido,
logrando la fuerza abierta del oleaje
y el bullicio del rumor en mis oídos
que en revueltas se iniciaba entrañable
con la ya existencia del recuerdo mío.

Contagiaba alguna rebeldía a su vocablo
al compartir lo clásico de la vida;
símbolos de ajenas circunstancias
que logré guardar en mis sentidos
para revivir la convergencia de palabras,
unas con otras en giratoria algarabía,
hasta que tomaron un rumbo de infinito
en blanco y el acento de su voz baja
se fue haciendo distancia enmudecida.


Ya no se escucha la mente alborotada
ni las fatigas de las sonoras risas,
ni el canto aquel de los pensamientos
que flotaron en la escena,
adquiriendo paisajes y sonidos.

Ahora solo se oye un eco de leve lluvia
enredado en el cenizo de un nosotros,
cuando una lágrima colgada de sus ojos
se viste con el agua de la mía.

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Precioso poema, querida Nancysant,
desde el principio al fin,
destaco la coherencia y armonía de tus letras,
y la elegancia de tus versos;
un abrazo,
Eduardo
 
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Solía decir la llaneza de las cosas,

las de la carne hechas de caricias,

las de suaves tulipanes y narcisos,

la del leño en fuego,

las de humedad de jungla

y esas sin cordura que son de sangre

y hacen temblar la compostura

cual si fuera el de un ramaje

por entero estremecido.

A veces susurraba un horizonte solitario,

otras acercaba el arrebato del gentío,

en ocasiones su páramo nostálgico

con algo del verdor de los caminos.

Germinaba en él un tono de mañanas,

hablaba las ideas sin resistir el ruido,

logrando la fuerza abierta del oleaje

y el bullicio del rumor en mis oídos

que en revueltas se iniciaba entrañable

con la ya existencia del recuerdo mío.

Contagiaba alguna rebeldía a su vocablo

al compartir lo clásico de la vida;

símbolos de ajenas circunstancias

que logré guardar en mis sentidos

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unas con otras en giratoria algarabía,

hasta que tomaron un rumbo de infinito

en blanco y el acento de su voz baja

se fue haciendo distancia enmudecida.



Ya no se escucha la mente alborotada

ni las fatigas de las sonoras risas,

ni el canto aquel de los pensamientos

que flotaron en la escena,

adquiriendo paisajes y sonidos.

Ahora solo se oye un eco de leve lluvia

enredado en el cenizo de un nosotros,

cuando una lágrima colgada de sus ojos

se viste con el agua de la mía.



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Bellos versos impregnados de melancolía. Un gusto detenerme. Abrazo grande.
 
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Solía decir la llaneza de las cosas,

las de la carne hechas de caricias,

las de suaves tulipanes y narcisos,

la del leño en fuego,

las de humedad de jungla

y esas sin cordura que son de sangre

y hacen temblar la compostura

cual si fuera el de un ramaje

por entero estremecido.

A veces susurraba un horizonte solitario,

otras acercaba el arrebato del gentío,

en ocasiones su páramo nostálgico

con algo del verdor de los caminos.

Germinaba en él un tono de mañanas,

hablaba las ideas sin resistir el ruido,

logrando la fuerza abierta del oleaje

y el bullicio del rumor en mis oídos

que en revueltas se iniciaba entrañable

con la ya existencia del recuerdo mío.

Contagiaba alguna rebeldía a su vocablo

al compartir lo clásico de la vida;

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que logré guardar en mis sentidos

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unas con otras en giratoria algarabía,

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Ya no se escucha la mente alborotada

ni las fatigas de las sonoras risas,

ni el canto aquel de los pensamientos

que flotaron en la escena,

adquiriendo paisajes y sonidos.

Ahora solo se oye un eco de leve lluvia

enredado en el cenizo de un nosotros,

cuando una lágrima colgada de sus ojos

se viste con el agua de la mía.



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Uffff...Honda nostalgia, hermosas imágenes...que más puede brindar un poema de esta belleza. El eco de la lluvia siempre trae tristezas pero a pesar de ello, me encanta pasear bajo la lluvia.
Un verdadero placer disfrutar de esta hermosura de versos Nancy.
Mis saludos cordiales y gran abrazo.
 
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la del leño en fuego,

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A veces susurraba un horizonte solitario,

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Ahora solo se oye un eco de leve lluvia

enredado en el cenizo de un nosotros,

cuando una lágrima colgada de sus ojos

se viste con el agua de la mía.



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Que preciosidad amiga Nancy, que colección de bellas y certeras metáforas y que sentimiento tan melancólico y hermoso se va adueñando de tus versos a la vez que crece el poema para acabar con un cierre verdaderamente maravilloso. Me ha encantadooo amiga mía. Abrazote de colores para ti. Paco.
 
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Eco de agua


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Solía decir la llaneza de las cosas,

las de la carne hechas de caricias,

las de suaves tulipanes y narcisos,

la del leño en fuego,

las de humedad de jungla

y esas sin cordura que son de sangre

y hacen temblar la compostura

cual si fuera el de un ramaje

por entero estremecido.

A veces susurraba un horizonte solitario,

otras acercaba el arrebato del gentío,

en ocasiones su páramo nostálgico

con algo del verdor de los caminos.

Germinaba en él un tono de mañanas,

hablaba las ideas sin resistir el ruido,

logrando la fuerza abierta del oleaje

y el bullicio del rumor en mis oídos

que en revueltas se iniciaba entrañable

con la ya existencia del recuerdo mío.

Contagiaba alguna rebeldía a su vocablo

al compartir lo clásico de la vida;

símbolos de ajenas circunstancias

que logré guardar en mis sentidos

para revivir la convergencia de palabras,

unas con otras en giratoria algarabía,

hasta que tomaron un rumbo de infinito

en blanco y el acento de su voz baja

se fue haciendo distancia enmudecida.



Ya no se escucha la mente alborotada

ni las fatigas de las sonoras risas,

ni el canto aquel de los pensamientos

que flotaron en la escena,

adquiriendo paisajes y sonidos.

Ahora solo se oye un eco de leve lluvia

enredado en el cenizo de un nosotros,

cuando una lágrima colgada de sus ojos

se viste con el agua de la mía.



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Ayyy Nancy, el eco de tus versos empapa el alma de sensaciones de amor, de caricias y recuerdos que envuelven al alma en una atmósfera de poesía y belleza. Puro placer para todos los sentidos deleitarse en la lectura de este hermosísimo poema. Me ha encantadooooo querida amiga, siempre me encanta. Besazos repletos de mucho cariño y de mucha admiración....muááááácksssss....
 
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Eco de agua


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Solía decir la llaneza de las cosas,

las de la carne hechas de caricias,

las de suaves tulipanes y narcisos,

la del leño en fuego,

las de humedad de jungla

y esas sin cordura que son de sangre

y hacen temblar la compostura

cual si fuera el de un ramaje

por entero estremecido.

A veces susurraba un horizonte solitario,

otras acercaba el arrebato del gentío,

en ocasiones su páramo nostálgico

con algo del verdor de los caminos.

Germinaba en él un tono de mañanas,

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y el bullicio del rumor en mis oídos

que en revueltas se iniciaba entrañable

con la ya existencia del recuerdo mío.

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se fue haciendo distancia enmudecida.



Ya no se escucha la mente alborotada

ni las fatigas de las sonoras risas,

ni el canto aquel de los pensamientos

que flotaron en la escena,

adquiriendo paisajes y sonidos.

Ahora solo se oye un eco de leve lluvia

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cuando una lágrima colgada de sus ojos

se viste con el agua de la mía.



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Impecable como siempre.
Un gustazo el haber disfrutado con la lectura de tan bello poema.
Besos y un fuerte abrazo Nancy.
 
La senda de la nostalgia se vuelve jardín en la melancolía, de aquello que supo estar florido, lleno de mariposas y abejas, un tejido multicolor con el que se vestía el corazón, hasta el día en que la despedida se hizo lluvia en las almas enamoradas y tan solo quedan las historias grabadas y doliendo en el alma. ¡Sublime poema! Un inmenso placer disfrutar de su magistral poesía, Nancysant, reciba mi mayor y más humilde felicitación y saludo.
 
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Solía decir la llaneza de las cosas,

las de la carne hechas de caricias,

las de suaves tulipanes y narcisos,

la del leño en fuego,

las de humedad de jungla

y esas sin cordura que son de sangre

y hacen temblar la compostura

cual si fuera el de un ramaje

por entero estremecido.

A veces susurraba un horizonte solitario,

otras acercaba el arrebato del gentío,

en ocasiones su páramo nostálgico

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Germinaba en él un tono de mañanas,

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con la ya existencia del recuerdo mío.

Contagiaba alguna rebeldía a su vocablo

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que logré guardar en mis sentidos

para revivir la convergencia de palabras,

unas con otras en giratoria algarabía,

hasta que tomaron un rumbo de infinito

en blanco y el acento de su voz baja

se fue haciendo distancia enmudecida.



Ya no se escucha la mente alborotada

ni las fatigas de las sonoras risas,

ni el canto aquel de los pensamientos

que flotaron en la escena,

adquiriendo paisajes y sonidos.

Ahora solo se oye un eco de leve lluvia

enredado en el cenizo de un nosotros,

cuando una lágrima colgada de sus ojos

se viste con el agua de la mía.



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Susurrantes letras bordadas de exquisitas imágenes, cariños.
 
Mi querida y bella amiga, Nancy, que decir del conjunto de versos, imagen y melodía que has reunido para presentarnos una nueva y gran poesía en su conjunto, llegar hasta tu rincón es saber por anticipado que nunca nos iremos defraudados al leerte, este poema impregnado de nostalgia llega y se queda en el alma de quien sabe apreciar, más allá de la poesía en sí, los sentimientos que tú sabes imprimirlos magistralmente. Una vez más te de mi admiración y mi inmenso cariño y respeto a la gran amiga y poetisa que eres.
Abrazotes para ti, bella!!!
 
Última edición por un moderador:
Que bello recorrido de paisajes en verso y de letras floridas.
Cuánto quisiera tener más tiempo,
para leer , leer , releer
y deleitar la vista
y los sentidos
con la gracia de tu pluma

Recibe mi admiración, respeto y cariño
Agradecida πxel por la belleza de tu comentario que deja la gracia imborrable de tu presencia en estas letras inspiradas. Un saludo, abrazo con todo mi cariño.
 
Una belleza de poema Nancy, tanto por los sentimientos melancólicos expresados, como el léxico empleado, me ha encantado.
Gracias por compartir tu arte poético, que es muy alto.
Un beso con mi aprecio y respeto.
 
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las de suaves tulipanes y narcisos,

la del leño en fuego,

las de humedad de jungla

y esas sin cordura que son de sangre

y hacen temblar la compostura

cual si fuera el de un ramaje

por entero estremecido.

A veces susurraba un horizonte solitario,

otras acercaba el arrebato del gentío,

en ocasiones su páramo nostálgico

con algo del verdor de los caminos.

Germinaba en él un tono de mañanas,

hablaba las ideas sin resistir el ruido,

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y el bullicio del rumor en mis oídos

que en revueltas se iniciaba entrañable

con la ya existencia del recuerdo mío.

Contagiaba alguna rebeldía a su vocablo

al compartir lo clásico de la vida;

símbolos de ajenas circunstancias

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para revivir la convergencia de palabras,

unas con otras en giratoria algarabía,

hasta que tomaron un rumbo de infinito

en blanco y el acento de su voz baja

se fue haciendo distancia enmudecida.



Ya no se escucha la mente alborotada

ni las fatigas de las sonoras risas,

ni el canto aquel de los pensamientos

que flotaron en la escena,

adquiriendo paisajes y sonidos.

Ahora solo se oye un eco de leve lluvia

enredado en el cenizo de un nosotros,

cuando una lágrima colgada de sus ojos

se viste con el agua de la mía.



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Precioso poema impregnado de nostalgia con imágenes poéticas y metáforas muy bellas. Un fuerte abrazo Nancy.
 
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Solía decir la llaneza de las cosas,

las de la carne hechas de caricias,

las de suaves tulipanes y narcisos,

la del leño en fuego,

las de humedad de jungla

y esas sin cordura que son de sangre

y hacen temblar la compostura

cual si fuera el de un ramaje

por entero estremecido.

A veces susurraba un horizonte solitario,

otras acercaba el arrebato del gentío,

en ocasiones su páramo nostálgico

con algo del verdor de los caminos.

Germinaba en él un tono de mañanas,

hablaba las ideas sin resistir el ruido,

logrando la fuerza abierta del oleaje

y el bullicio del rumor en mis oídos

que en revueltas se iniciaba entrañable

con la ya existencia del recuerdo mío.

Contagiaba alguna rebeldía a su vocablo

al compartir lo clásico de la vida;

símbolos de ajenas circunstancias

que logré guardar en mis sentidos

para revivir la convergencia de palabras,

unas con otras en giratoria algarabía,

hasta que tomaron un rumbo de infinito

en blanco y el acento de su voz baja

se fue haciendo distancia enmudecida.



Ya no se escucha la mente alborotada

ni las fatigas de las sonoras risas,

ni el canto aquel de los pensamientos

que flotaron en la escena,

adquiriendo paisajes y sonidos.

Ahora solo se oye un eco de leve lluvia

enredado en el cenizo de un nosotros,

cuando una lágrima colgada de sus ojos

se viste con el agua de la mía.



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Hermosos versos mi bonita Nancy, son como un autorretrato, el final maravilloso, te dejo mi cariño de toda la vida.
 
Espléndido poema que envuelve en su exquisita pulcritud y contenido.
Una belleza expresiva y ricamente cuidada que inunda con su contenido avasallando los sentidos.
Lindo poema.Aunque nostálgico y con dejos de tristeza me gusta mucho.
Saludos cordiales
 
Un privilegio tener la fortuna de inaugurar tan bello poema. Nostalgia pura envuelta en delicadas evocaciones de amor que suavemente se deslizan atrapando uno a uno los sentidos.
Afortunado en disfrutar tu maravillosa y admirada creatividad.
Aplausos poetisa y mi saludo con el afecto de siempre
Y es toda una fortuna tener tu visita y cálido comentario que atesoro infinitamente bluenote, recibe mi saludo y abrazo cordial.
 
Un baño de nostálgicos sentimientos hechos poesía, se siente la espontaneidad en este dialogo vestido de maravillosas metáforas, ellas van abriendo las cortinas de un manso cierre cargado de sensibilidad ¡uff! me encanta el eco de la lluvia de tus versos fundiéndose lagrima y agua del alma de un "nosotros"
Nancy, gracias por compartir este paisaje, como siempre he de halagar la presentación y el acompañamiento musical de exquisita melodía.
Un abrazo muy afectuoso y mi admiración quedan contigo.
Muchas gracias Mireya, tu bello comentario deja el lujo de tu cálida visita, un abrazote cariñoso.
 
Hermosos y sensibles versos Nancysant, siempre existe en nuestro escenario un mommento de lluvia en el que volteamos al ayer y descubrimos nuestros momentos lejanos de días soleados, la lluvia es pasajera y aún así necesaria, un enorme placer leerte, besos.
 

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