Carlos Gabriel Plenazio
Gabriel varón gay enfermero
Que triste ésta mañana,
que aun tiene entre sus horas
los rojos de la madrugada.
Que llorando un amapola
me hace llorar recuerdos,
por mirar a la ventana
y descubrir que aun te quiero,
aun que no deba quererte
bajo el mandil de mi cielo.
Por que el amor también duele,
como tu me estas doliendo.
Que triste marchita la rosa,
por suspirar de su aroma,
que un beso me lleva el alma,
donde se agrietan sus pétalos,
donde se ajena el perfume
que naciera entre tus besos.
Que fría tiene las alas
esa extraña mariposa,
que me roba entre poesías,
las ganas que hay en mi boca
y que detiene palabras, en el salar
de tu boca.
Como no penar, ésta mañana,
que tiene rojo su manto
y amarillo el desconsuelo,
y de dolores mi llanto,
si al mirar esa ventana
siento que aun te amo.
que aun tiene entre sus horas
los rojos de la madrugada.
Que llorando un amapola
me hace llorar recuerdos,
por mirar a la ventana
y descubrir que aun te quiero,
aun que no deba quererte
bajo el mandil de mi cielo.
Por que el amor también duele,
como tu me estas doliendo.
Que triste marchita la rosa,
por suspirar de su aroma,
que un beso me lleva el alma,
donde se agrietan sus pétalos,
donde se ajena el perfume
que naciera entre tus besos.
Que fría tiene las alas
esa extraña mariposa,
que me roba entre poesías,
las ganas que hay en mi boca
y que detiene palabras, en el salar
de tu boca.
Como no penar, ésta mañana,
que tiene rojo su manto
y amarillo el desconsuelo,
y de dolores mi llanto,
si al mirar esa ventana
siento que aun te amo.
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