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El tigre y la sombra de los barrotes

jmacgar

Poeta veterano en el portal
En uno de sus majestuosos momentos inspirados
dice Víctor Hugo que el tigre “lleva su piel
marcada por la sombra de la jaula eterna”.

(Fernando Savater en su artículo “El pellizco”)

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El tigre y la sombra de los barrotes

Asoman en sus zarpas ante cualquier flagelo
uñas como navajas de brillo amenazante
y no es ante el peligro en absoluto endeble
pues se enfrenta al indicio que ofrece su color


amarillo cual llamas, con franjas negro duelo;
él muestra su fiereza con andar elegante
y en su piel Víctor Hugo vio la sombra indeleble
de alguna eterna jaula, como reja interior.

Con las rayas-barrotes que cubren su pelaje
aparenta más fiero, rebelde ante su sino,
defendiendo con fuerza su estirpe y dignidad;

a la selva esmeralda se internará, salvaje,
y huyendo del barrunto seguirá su camino
por mantener entera su total libertad.

Pienso que, en realidad,
el hombre, en su destino, encuentra semejanza
con el noble felino y su hermosa semblanza.
------------------------

 
Última edición:
Sería ideal que también explicaras en tu soneto con estrambote que esa frase nos parece tan valiosa porque está dicha con poco y que, seguramente, si la hubiera expresado en un párrafo largo ninguno la recordaría....

...que será lo que seguramente pasará con este soneto, que nadie lo recordará porque me he extendido demasiado en explicaciones; lo que pasa es que yo no tengo ninguna aspiración a que me recuerden en la posteridad ni por una frase ni mucho menos por un soneto, ni tampoco busco premios pues de hecho no me presento a concurso alguno (ni aquí ni fuera) , e incluso en esta casa dejé de particiar en busca de trofeos cuando vi que las copas se me subían a la cabeza, y es que yo llevo muy mal "el peso de la gloria", ni siquiera de la pequeña gloria (aunque muy digna) que se reparte en esta Casa.

Pero es que además de ser cierto que me gusta extenderme en explicaciones "innecesarias", y en "cosas que sobran", yo te diría que lo que quise hacer en este soneto fue una especie de glosa de esa bella frase de Victor Hugo que realmente me caló hondo cuando la leí en el artículo de Savater; el filósofo también se extiende un poco explicándola y dándole una interpretación bien interesante; te recomiendo el artículo que no es muy extenso y que me permitiré reproducir aquí:

El pellizco,
(de Fernado Savater)

"Es que de vez en cuando lo maravilloso puede asaltarnos la vida. Por azar, por arte, por una de esas coincidencias que embrujaban a Jung, a veces porque hemos bebido o fumado algo estupendo, se abren las puertas que nos separan del fondo de las cosas y conectamos.

Por un instante, todo parece ser como siempre debiera ser, pleno, intenso, gravemente alegre: después se desvanece poco a poco, pero nos queda el ramalazo tonificante de lo que hemos sentido durante ese momento. Y ayuda a vivir, vaya que si ayuda.

Los aficionados a los toros hablan del “pellizco”: es un algo más que habilidad o arte que ponen ciertos toreros en las suertes y que transmite a los espectadores el latigazo que el alma siempre espera para lanzarse al ruedo de la vida.

Pero a quien no le gusten los toros no debe preocuparse, porque este pellizco puede conseguirse de muchas otras maneras. Salta con un verso, con una sonrisa o una caricia, al escuchar que alguien dice no o sí justo cuando y como es debido… Es un regalo precioso pero multiforme y quizá no tan raro como suele creerse.

Si no me equivoco, también las emociones que suelen llamarse religiosas con mayor propiedad pertenecen a este género: el de lo que dábamos por muerto pero no lo está y vuelve para traernos más vida.

El pellizco es la salvación momentánea, lo que nos rescata. En uno de sus majestuosos momentos inspirados dice Víctor Hugo que el tigre “lleva su piel marcada por la sombra de la jaula eterna”. En esa jaula eterna estamos todos encerrados, fieras y humanos. De vez en cuando llega el pellizco, para que comprendamos por un instante que los barrotes son sólo sombras y que nuestro destino es abierto, como cuanto cubre el resplandor del sol."


Un cordial saludo, amigo.






 
Última edición:
Alguna vez leí un libro, creo que de un tal Mauricio Flick, donde se discutía entre otras varias cosas la relación entre el pecado original y el libre albedrío. Parecería, sobre todo por tu estrambote, que retomaras este tema tan caro al dogma católico. La sola existencia de un poder omnipotente establece una eterna jaula sobre nuestros destinos, de la que solo nos salva la decisión de ese mismo ser de dotarnos de libre albedrío, dejando la jaula su sombra eterna: el pecado original...
Claro que los tigres poco tienen que ver con esto, y seguramente la bella metáfora de Hugo recurre a la humanización de estos o, como sugiere Luis, a su mísera variante de zoológico. Dudo que los tigres conserven una jaula en su ontología, realmente, aunque nuestra civilización lleve sin duda el eterno estigma que supone haber inventado la esclavitud (señal de que los barrotes también dan sombra hacia afuera, nueva metáfora barrótica).

abrazo
Jorge
 
Última edición:
En uno de sus majestuosos momentos inspirados
diceVíctor Hugo que el tigre “lleva su piel
marcada por la sombra de la jaula eterna”.

(Fernando Savater en su artículo “El pellizco”)

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El tigre y la sombra de los barrotes

Asoman en sus zarpas ante cualquier flagelo
uñas como navajas de brillo amenazante
y no es ante el peligro en absoluto endeble
pues se enfrenta al indicio que ofrece su color


amarillo cual llamas, con franjas negro duelo;
él muestra su fiereza con andar elegante
y en su piel Víctor Hugo vio la sombra indeleble
de alguna eterna jaula, como reja interior.

Con las rayas-barrotes que cubren su pelaje
aparenta más fiero, rebelde ante su sino,
defendiendo con fuerza su estirpe y dignidad;

a la selva esmeralda se internará, salvaje,
y huyendo del barrunto seguirá su camino
por mantener entera su total libertad.

Pienso que, en realidad,
el hombre, en su destino, encuentra semejanza
con el noble felino y su hermosa semblanza.
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Hace tiempo que no escribo por problemas con internet y hoy en ordenador ajeno te felicito por tu creatividad.
Un cordial saludo y feliz navidad.
Castro.
 
Alguna vez leí un libro, creo que de un tal Mauricio Flick, donde se discutía entre otras varias cosas la relación entre el pecado original y el libre albedrío. Parecería, sobre todo por tu estrambote, que retomaras este tema tan caro al dogma católico. La sola existencia de un poder omnipotente establece una eterna jaula sobre nuestros destinos, de la que solo nos salva la decisión de ese mismo ser de dotarnos de libre albedrío, dejando la jaula su sombra eterna: el pecado original...
Claro que los tigres poco tienen que ver con esto, y seguramente la bella metáfora de Hugo recurre a la humanización de estos o, como sugiere Luis, a su mísera variante de zoológico. Dudo que los tigres conserven una jaula en su ontología, realmente, aunque nuestra civilización lleve sin duda el eterno estigma que supone haber inventado la esclavitud (señal de que los barrotes también dan sombra hacia afuera, nueva metáfora barrótica).

abrazo
Jorge

Previamente a entrar en materia aprovecho esta respuesta, Jorge, para desearte unas felices fiestas.

Y ahora vayamos a la harina de este costal: naturalmente, amigo, los tigres no conservan la jaula en su ontología; esas franjas negras que dan bella personalidad a su pelaje tendrían mejor explicación por las teorías de la evolución adaptativa con el entorno (una especie de camuflaje) que encajarían mejor con las tesis darwinistas que cualquier otra explicación filosófico-moral que nada tienen que ver con "las cosas que me asombran de la naturaleza". Lo que quise decir en ese estrambote es precisamente que la semejanza del hombre con ese tigre de Victor Hugo (no de un tigre real, por supuesto) es que conlleva con él el mismo drama de los barrotes del determinismo pues aunque crea que su yo consciente (ego) es el dueño de sus decisiones , es el inconsciente por medio de las sinapsis neuronales quien primero hace su proceso para inclinarse a un lado o a otro, de igual manera que el felino salvaje está determinado en sus actos por su instinto.

En cuanto a lo que me dices aquí:

"La sola existencia de un poder omnipotente establece una eterna jaula sobre nuestros destinos, de la que solo nos salva la decisión de ese mismo ser de dotarnos de libre albedrío, dejando la jaula su sombra eterna: el pecado original..."

te diré que no estoy de acuerdo en esa interpretación bíblica aunque sea solo a modo de metáfora. Yo en eso del "libre albedrío" soy muy de Baruch Spinoza, gran pensador judío de origen sefardí-potugués del siglo XVII que se anticipó audazmente a su tiempo negando la existencia de ese "libre albedrío" y por ello, entre otras cosas, denostado y relegado casi al olvido hasta que fue rescatado por los filósofos alemanes de primcipios del XIX. Este filósofo de alguna manera enlaza con la neurociencia actual que, aunque no pueda llegar aún a confirmar esa tesis definitivamente, no creo que tarde en llegar a demostraciones concluyentes al respecto. Para no extenderme más de la cuenta te remito a mi contestación a Luis-Veles en mi poema "Vacilando a la Moira":

http://www.mundopoesia.com/foros/temas/vacilando-a-la-moira.605527/

especialmente en la parte en donde hablo del libro de Antonio Damasio : "El error de Descartes", y el caso que narra del trabajador de ferrocarriles Phineas Gage que me hizo meditar, y mucho, sobre el asunto del libre albedrío y cómo un accidente puede hacer que se evapore esa entelequia como humo que arrastra la brisa, asunto que relacioné asimismo con la terrible enfermedad del alzheimer que dejaría en estado ruinoso al libre alberdrío, si es que este existiera.

Por resumirte en pocas palabras lo que quiero expresar con lo antedicho, te diré que creo que estamos determinados, y muy determinados, por el buen funcionamienteo de las sinapsis de nuestras neuronas; como nos falle eso, adios "alma" y adios "libre albedrío".


Abrazo.
 
Última edición:
pobre felino,vaya destino, a parte eso me quito un peso con tu soneto, que es tan divino.....yo si que lo recordaré, y te recordarán ya no solo por tus cultas palabras si no por tus siempre particulares "rimas"1ª,2ª,3ª,y 4 ª del primer cuarteto.... con la 1ª,2ª,3ª,y4ª del segundo cuarteto,creo que esto deja huellas para no olvidar a un poeta ¿no?,marga
En uno de sus majestuosos momentos inspirados
diceVíctor Hugo que el tigre “lleva su piel
marcada por la sombra de la jaula eterna”.

(Fernando Savater en su artículo “El pellizco”)

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El tigre y la sombra de los barrotes

Asoman en sus zarpas ante cualquier flagelo
uñas como navajas de brillo amenazante
y no es ante el peligro en absoluto endeble
pues se enfrenta al indicio que ofrece su color


amarillo cual llamas, con franjas negro duelo;
él muestra su fiereza con andar elegante
y en su piel Víctor Hugo vio la sombra indeleble
de alguna eterna jaula, como reja interior.

Con las rayas-barrotes que cubren su pelaje
aparenta más fiero, rebelde ante su sino,
defendiendo con fuerza su estirpe y dignidad;

a la selva esmeralda se internará, salvaje,
y huyendo del barrunto seguirá su camino
por mantener entera su total libertad.

Pienso que, en realidad,
el hombre, en su destino, encuentra semejanza
con el noble felino y su hermosa semblanza.
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Saludos, Juan Ramón: Tu obra poética siempre es bella, ha sido un placer la lectura. Feliz navidad, un abrazo amigo

Mi profundo agradecimiento por tu presencia en estos versos, estimada Marah, y a provecho esta respuesta para mandarte mis mejores deseos para estas fiestas.

Un abrazo.
 
Hace tiempo que no escribo por problemas con internet y hoy en ordenador ajeno te felicito por tu creatividad.
Un cordial saludo y feliz navidad.
Castro.

Lamento tus problemas de conexión, amigo, lo cual da más valor si cabe a tu presencia en estos versos que te agradezco mucho.

Te deso pases unas felices fistas y te mando un abrazo.
 
En uno de sus majestuosos momentos inspirados
diceVíctor Hugo que el tigre “lleva su piel
marcada por la sombra de la jaula eterna”.

(Fernando Savater en su artículo “El pellizco”)

tiger-circle2-150-1.png

El tigre y la sombra de los barrotes

Asoman en sus zarpas ante cualquier flagelo
uñas como navajas de brillo amenazante
y no es ante el peligro en absoluto endeble
pues se enfrenta al indicio que ofrece su color


amarillo cual llamas, con franjas negro duelo;
él muestra su fiereza con andar elegante
y en su piel Víctor Hugo vio la sombra indeleble
de alguna eterna jaula, como reja interior.

Con las rayas-barrotes que cubren su pelaje
aparenta más fiero, rebelde ante su sino,
defendiendo con fuerza su estirpe y dignidad;

a la selva esmeralda se internará, salvaje,
y huyendo del barrunto seguirá su camino
por mantener entera su total libertad.

Pienso que, en realidad,
el hombre, en su destino, encuentra semejanza
con el noble felino y su hermosa semblanza.
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Creo que fue también Victor Hugo el que consideró que Dios creó al gato para que el hombre tuviera el placer de acariciar un tigre. La feliz metáfora rayas-barrote- sombras confiere a tu poema una dimensión singular y espléndida.
Hermosa alegoría, Juan Ramón, en la mejor clave poética.

Un abrazo y Feliz Navidad.
 
Me alegro mucho de que al final haya salido el soneto sobre el tigre, inspirado por Víctor Hugo, y me alegro además de que haya salido brillante (el otro día, comentando mi canción de tuna, decías que aún le estabas dando vueltas). Feliz término.

Creo que es muy interesante todo lo que habéis comentado acerca de este soneto que, además de su calidad literaria y su belleza, sirve para dar que pensar, y eso me parece realmente valioso. A mí también me ha recordado mis lecturas y mis estudios: lo que Veles ha llamado "proximidad de la traslación" yo lo conozco como "ley de la concomitancia del mecanismo simbólico", y es uno de los cimientos más vitales y efectivos de una buena metáfora; y ese "pellizco" de Savater se parece mucho, creo, a lo que Lorca llamaba "duende"...

Pues eso, un soneto que funciona perfectamente según la ley de la concomitancia y que también tiene "pellizco" o "duende". ¿Se puede pedir más? Saludos.
 
Me alegro mucho de que al final haya salido el soneto sobre el tigre, inspirado por Víctor Hugo, y me alegro además de que haya salido brillante (el otro día, comentando mi canción de tuna, decías que aún le estabas dando vueltas). Feliz término.

Creo que es muy interesante todo lo que habéis comentado acerca de este soneto que, además de su calidad literaria y su belleza, sirve para dar que pensar, y eso me parece realmente valioso. A mí también me ha recordado mis lecturas y mis estudios: lo que Veles ha llamado "proximidad de la traslación" yo lo conozco como "ley de la concomitancia del mecanismo simbólico", y es uno de los cimientos más vitales y efectivos de una buena metáfora; y ese "pellizco" de Savater se parece mucho, creo, a lo que Lorca llamaba "duende"...

Pues eso, un soneto que funciona perfectamente según la ley de la concomitancia y que también tiene "pellizco" o "duende". ¿Se puede pedir más? Saludos.

Vaya, Pablo,acabo de descubrir con mis repasos a los comentarios, que dejé esta interesante reflexión que me dejaste aquí sin contestar, pero nunca es tarde, amigo, para agradecer tu huella en lo que edito ; y qué decirte sobre lo expuesto, pues que veo muy razonable la similitud que has hallado entre ese "pellizco" de Savater y el duende lorquiano.

Gracias por ese generoso comentario final.

Un saludo muy cordial.
 
Vaya, Juan Ramón, tal parece que el azar nos conmina a los dos al desliz. No es por nada, sé que es involuntario, pero de nuevo me has saltado en tus respuestas. No serán los pellizcos pero quizá sean los traviesos duendes que nos persiguen. No hay problema, poeta.

Un abrazo.
 
Última edición:
Vaya, Juan Ramón, tal parece que el azar nos conmina a los dos al desliz. No es por nada, sé que es involuntario, pero de nuevo me has saltado en tus respuestas. No serán los pellizcos pero quizá sean los traviesos duendes que nos persiguen. No hay problema, poeta.

Un abrazo.

Ciertamente ello pareciera, Vicente, pero no me sucede solo contigo, o sea que en absoluto hay nada personal en esto; en cualquier caso vuelvo pedirte disculpas no ya solo por saltarme el orden de respuestas sino por el retraso en contestar. Te agradezco que no le des mayor importancia a estos despistes, amigo.
En cuanto a la reflexión de Victor Hugo sobre el gato y el tigre, pues sin duda tenía razón pues felinos son ambos aunque los mininos lo son en miniatura y los hemos domesticado mejor.

Un abrazo.
 

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