Enfrente de mi ventana
hay un limonero solo y triste
que intenta sacar hojas nuevas
cuando algún rayo de sol
casi por curiosidad
se posa en él.
Pero aquí el sol en invierno es tacaño,
el gris del cielo lo vence con frecuencia
y el limonero llora su ausencia.
Espera la llegada de una primavera
que no aparece
y su azahar duerme entre su savia
eternamente.
Sus hojas en el verano
se ponen muy verdes
y el olor entre las ramas
surge más fuerte,
pero sus flores blancas
de novia,
se duermen en el tronco
esperando a su primavera anhelada
que no vuelve.
El otoño sus sueños calma
y le hace desear cálidas noches
y claras mañanas,
y piensa que llegará el año
que las alboradas
lo despertarán con frías agujas
de fría escarcha,
derritiendo luego
la espada blanca
penetrando en su tronco
ya de fuego inyectada;
y el atardecer
lo sorprenderá rojo
tiñendo de negro
su silueta en la noche
hasta esa mañana..
hay un limonero solo y triste
que intenta sacar hojas nuevas
cuando algún rayo de sol
casi por curiosidad
se posa en él.
Pero aquí el sol en invierno es tacaño,
el gris del cielo lo vence con frecuencia
y el limonero llora su ausencia.
Espera la llegada de una primavera
que no aparece
y su azahar duerme entre su savia
eternamente.
Sus hojas en el verano
se ponen muy verdes
y el olor entre las ramas
surge más fuerte,
pero sus flores blancas
de novia,
se duermen en el tronco
esperando a su primavera anhelada
que no vuelve.
El otoño sus sueños calma
y le hace desear cálidas noches
y claras mañanas,
y piensa que llegará el año
que las alboradas
lo despertarán con frías agujas
de fría escarcha,
derritiendo luego
la espada blanca
penetrando en su tronco
ya de fuego inyectada;
y el atardecer
lo sorprenderá rojo
tiñendo de negro
su silueta en la noche
hasta esa mañana..