Vicente Fernández-Cortés
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vosotros, los de entonces.
Vosotros, los de entonces, nunca seréis los mismos.
Ya no tenéis la chispa de los piratas del Caribe
ni el aplomo de Bogart.
Y es que no basta haber tenido celos
de una Françoise Sagan con tristezas proustianas
ni haber hecho el amor
de espaldas a Pigalle para exigir respeto.
Vosotros, los de entonces,
sobrevivientes trepas de noches maldormidas,
amables pigmaliones de alcobas de arrabal,
rebeldes insurrectos de un orden primigenio,
ya no sois los de antes.
Podría incluso deciros que ya no os asiste
la gracia de otros tiempos,
que resulta menguado vuestro ademán altivo.
Y es que, ya veis, nosotros, los de ahora,
a falta de demiurgos taoístas y geishas de salón
trenzamos la estrategia del desfalco
y hasta sin ir más lejos
yo mismo me he apropiado los versos de Prevert.
Pero esto no es decente en estos años.
Sucede que hoy en día nos dormimos
con cantos de sirenas
y una sopa de letras imposibles
en sucesión confusa,
que inventamos princesas populares
que lloran y se mueren a golpe de hip hop
y aunque no sea lo mismo, a cambio
gozamos de otras señas….
de dioses de diseño y sueños inalámbricos.
Vosotros, los de entonces,
creed lo que os digo,
nunca seréis los mismos;
si acaso el último jalón
de un vodevil profano que agoniza
entre cuatro paredes tristes
de un ático art decó
con vistas a la jungla.
Última edición: