En la mesa sentado con la luz de una vela
he intentado escribirte mis amorosos versos
que me dictan las musas, que mi ingenio revela,
y solo se me ocurren pensamientos dispersos,
fantasías inquietas o quimeras aladas
con ideas fantasmas que surgen en las noches,
reflexiones sin causa, de imágenes quebradas
que solo me sugieren oportunos reproches.
Y miro las cuartillas donde no hay nada escrito
y siguen en la mesa las páginas en blanco
pues huyeron las musas y mi torpeza admito,
la pluma en el tintero, la mente en un estanco.
Quizá es que hay noches negras donde talento se hunde.
donde razón se oculta “y todo se confunde”.
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