Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
De pronto se deshizo la cordura
volviéndose a un estado indispensable,
esencia de la Esencia inmensurable
que vive donde nada es conjetura.
De pronto -como fruta que madura-
la fe prendió un incendio incontrolable,
gigante como todo abrazo afable
que aprieta en agradable quemadura.
Mi piel conoce bien su luz serena,
el agua de su sed, su escalofrío,
la lengua de su ardor quitando pena…
De pronto no me arrastra el extravío
al nicho donde acecha la condena.
Vivirla en emoción es lo que ansío.
volviéndose a un estado indispensable,
esencia de la Esencia inmensurable
que vive donde nada es conjetura.
De pronto -como fruta que madura-
la fe prendió un incendio incontrolable,
gigante como todo abrazo afable
que aprieta en agradable quemadura.
Mi piel conoce bien su luz serena,
el agua de su sed, su escalofrío,
la lengua de su ardor quitando pena…
De pronto no me arrastra el extravío
al nicho donde acecha la condena.
Vivirla en emoción es lo que ansío.