Aural II

abcd

Poeta adicto al portal
Mortuorios seres se inclinaron ante ti,
mientras te alejabas, yo también me incline.
Cuando oí que alguién tristemente te llamaba,
triste, muy triste yo también te llamé.

Vi que el tiempo tenía cuerpo y lo besabas,
ahí entendí que el infinito podía expresarse en un verso.
Atado, loco, atado a alguna droga
fue que caí dormido hasta que triste, muy enamorado te llamé.

Se comprendieron la tierra y el cielo en tu ausencia,
una mecánica lenta me negó las tinieblas
yo quería quedar atrapado en el silencio,
ser niebla, llorar, esperar.

En la claridad de un único pensamiento alegre,
te recordé leyendo mis sueños en un papel.
Pronto dejé a un lado mi filosofía posmodernista
y me clavé el corazón entre las piernas.

Tal vez fue una decisión precipitada,
no sé,
te sangré y al sangrarte encontré el alma ahuecada,
rota, inservible,
horrible,
estoy seguro que siempre la veras horrible.
 
Mortuorios seres se inclinaron ante ti,
mientras te alejabas, yo también me incline.
Cuando oí que alguién tristemente te llamaba,
triste, muy triste yo también te llamé.

Vi que el tiempo tenía cuerpo y lo besabas,
ahí entendí que el infinito podía expresarse en un verso.
Atado, loco, atado a alguna droga
fue que caí dormido hasta que triste, muy enamorado te llamé.

Se comprendieron la tierra y el cielo en tu ausencia,
una mecánica lenta me negó las tinieblas
yo quería quedar atrapado en el silencio,
ser niebla, llorar, esperar.

En la claridad de un único pensamiento alegre,
te recordé leyendo mis sueños en un papel.
Pronto dejé a un lado mi filosofía posmodernista
y me clavé el corazón entre las piernas.

Tal vez fue una decisión precipitada,
no sé,
te sangré y al sangrarte encontré el alma ahuecada,
rota, inservible,
horrible,
estoy seguro que siempre la veras horrible.
No sé cómo lo haces, pero tu poesía es todo un llamado como ese que encierra tu bello poema. Saludos cordiales y mucha felicidad.
 
Mortuorios seres se inclinaron ante ti,
mientras te alejabas, yo también me incline.
Cuando oí que alguién tristemente te llamaba,
triste, muy triste yo también te llamé.

Vi que el tiempo tenía cuerpo y lo besabas,
ahí entendí que el infinito podía expresarse en un verso.
Atado, loco, atado a alguna droga
fue que caí dormido hasta que triste, muy enamorado te llamé.

Se comprendieron la tierra y el cielo en tu ausencia,
una mecánica lenta me negó las tinieblas
yo quería quedar atrapado en el silencio,
ser niebla, llorar, esperar.

En la claridad de un único pensamiento alegre,
te recordé leyendo mis sueños en un papel.
Pronto dejé a un lado mi filosofía posmodernista
y me clavé el corazón entre las piernas.

Tal vez fue una decisión precipitada,
no sé,
te sangré y al sangrarte encontré el alma ahuecada,
rota, inservible,
horrible,
estoy seguro que siempre la veras horrible.
Interppretar claridades y ver que las vertientes
han dejado esas veredas de sentimientos triste.
intentar comprender y sentir que el alma anda
en un cosmos de diversidades melancolicas.
un bello circulo generado en tu pulida obra.
saludos siempre de luzyabsenta
 
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