ALYA
Poeta fiel al portal
Anda mi alma como hoja que arrastra el viento
y yo he guardado en los bolsillos un solo anhelo
es un sueño que escapó del pensamiento
revoloteando entre mis manos emprende vuelo.
Mudos mis labios han perdido la sonrisa,
ya no se afanan por buscarla en los caminos
mas un deseo se me cuela entre la brisa
y desafiante brota sin duda en los espinos.
Ojos cansados se ayuntan con las tristezas
dando a mi rostro amargo ritus de despedida
y una mirada se impone a ratos con la fiereza
de quien defiende con garras firmes la vida.
Hondas tristezas cargan mis hombros sin esperanza,
ante el verdugo cobardemente quiero rendirme
y de un tirón se yergue atenta mi templanza
no es el momento, hoy más que nunca hay que ser firme.
Vuelvo al anhelo, vuelvo al deseo, encuentro el sueño
y entra en mi pecho lo que faltaba, aquella pieza
ese detalle que me completa, aunque pequeño
es el que hace que no doblegue mi cabeza.
Se llama Fe, chispa pequeña de la alegría,
semilla buena que aquí en mi pecho siempre he guardado,
brújula amiga que direcciona la vida mía
tesoro grande que a veces creo que me han robado.
y yo he guardado en los bolsillos un solo anhelo
es un sueño que escapó del pensamiento
revoloteando entre mis manos emprende vuelo.
Mudos mis labios han perdido la sonrisa,
ya no se afanan por buscarla en los caminos
mas un deseo se me cuela entre la brisa
y desafiante brota sin duda en los espinos.
Ojos cansados se ayuntan con las tristezas
dando a mi rostro amargo ritus de despedida
y una mirada se impone a ratos con la fiereza
de quien defiende con garras firmes la vida.
Hondas tristezas cargan mis hombros sin esperanza,
ante el verdugo cobardemente quiero rendirme
y de un tirón se yergue atenta mi templanza
no es el momento, hoy más que nunca hay que ser firme.
Vuelvo al anhelo, vuelvo al deseo, encuentro el sueño
y entra en mi pecho lo que faltaba, aquella pieza
ese detalle que me completa, aunque pequeño
es el que hace que no doblegue mi cabeza.
Se llama Fe, chispa pequeña de la alegría,
semilla buena que aquí en mi pecho siempre he guardado,
brújula amiga que direcciona la vida mía
tesoro grande que a veces creo que me han robado.