Noche de pena como un mar eterno,
en un rincón de mi pensamiento
me falta tu recuerdo.
En los ojos del puente veo,
que la hiedra está creciendo
ocultando la sombra de tu cuerpo.
Tiembla la pena en mi pecho,
cuando llega el silencio
y le abraza el miedo
al recordar el aire fresco
que dejaba tu viento.
Aún siento el aroma de tus cabellos,
los entrecortados besos
bajo el mar inmenso
de tus ojos de fuego
cuando viajaba en tu sedoso cuerpo...
Aún siento
y tiemblo,
cada vez que recuerdo
el calor de tu mejilla sobre mi pecho.
Pero lo nuestro,
es pasado perpetuo
y mi corazón, deshila lamentos
cuando tu nombre asoma en mi pensamiento...
Y a tus ojos muertos
y mis te quiero,
se los llevará el triste viento
como a las hojas yertas de invierno.
¡Marcha con tu alma de hierro,
que no es tu pena lo que quiero
ni la lágrima de lo muerto!
¡Vete, llévate tus silencios
pero déjame mis recuerdos!
Luis