Soneto en alejandrinos
Tu boca es una piedra para afilar deseos,
una extensa llanura de besos devastada.
Sobre ella pesa un cielo de vértigo y mirada
donde flotan ausencias y largos himeneos.
Vienes a herir la luz con verdes parpadeos,
con espada de viento, con martillo y azada,
que blandió sin clemencia, sin escarcha salada,
hábil tu mano firme con gélidos arreos.
Al galope veloces por mi pecho tendido
truenan caballos grises en progresión creciente,
huracán de enjaulados céfiros benjamines.
Y tú te transfiguras sobre mi cuerpo herido
por bélicas tensiones de caudal ascendente
y rumor apagado de nevados jazmines.
(18/01/2017 Edito: "silencios" por "ausencias")
(01/02/2017 Edito: "centelleos" por "parpadeos")
Tu boca es una piedra para afilar deseos,
una extensa llanura de besos devastada.
Sobre ella pesa un cielo de vértigo y mirada
donde flotan ausencias y largos himeneos.
Vienes a herir la luz con verdes parpadeos,
con espada de viento, con martillo y azada,
que blandió sin clemencia, sin escarcha salada,
hábil tu mano firme con gélidos arreos.
Al galope veloces por mi pecho tendido
truenan caballos grises en progresión creciente,
huracán de enjaulados céfiros benjamines.
Y tú te transfiguras sobre mi cuerpo herido
por bélicas tensiones de caudal ascendente
y rumor apagado de nevados jazmines.
(18/01/2017 Edito: "silencios" por "ausencias")
(01/02/2017 Edito: "centelleos" por "parpadeos")
Última edición: