QUINSONNAS
Poeta fiel al portal
Quizá los guarde pronto en un cajón
amados estos versos que compongo
pues debo de atenderme una razón
anárquica en los males que prolongo.
Cetrina es la amargura a que me expongo
repleta de una enorme desazón
y lejos de curarla me propongo
paliar su amotinada rebelión.
Dispares son las sendas de las vidas
con todas, pululando algo imperfectas,
distintas en sus muchas emociones.
Las propias en mi caso están heridas
creándome negruras insurrectas
colmadas de inmorales tentaciones.
Aciago mi horizonte pardo y bruno
navega con tormentas en sus velas
buscando ansiosamente que oportuno
a un faro le vislumbre las estelas.
Saberme una lección sin ir a escuelas
pretendo al estudiar como ninguno
tratando de enmendar a las secuelas
que dictan en mis fueros este ayuno.
Camina dando mil palos de ciego
a tientas, mi ilusión obnubilada,
culpable solo yo de su agonía.
Y a Dios tan sólo pido que este ruego
lo atienda dando luz a mi alborada
o mande, lazarillo, a cualquier guía.
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