Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
La laguna. Delgado tránsito del
que mora por las estaciones
del mundo.
Onda a onda acariciando la solitaria orilla peinándola en el remanso de la playa nos pide
la pulcritud amasada en el hielo que la bautiza en un eco de simulación onírico,
la imagen se vela en estancias de añoradas reacciones no decididas. Y entonces mira.
Y convence a su córnea que la lloviznada taza de lirismo
se esbelteza como un brillo
no caducado. Y la mansa laguna
se estanca como manglar lleno de crustáceos miedosos de compartir la misma isla.
El aislamiento del mundo regenera la placidez de la innovación de la diversidad
pluriempleada y de búsqueda
que gira y gira como un trofeo
en una urna.
Dentro del mundo hay islas que
sienten la misma soledad y que
en búsqueda encuentran la manera de medir el tiempo,
giro a giro y encontrar la persona que también de vueltas
Contigo. Esa mujer sollozando frente a la laguna, frente a la playa, quizás seas tú.
Reservados todos los derechos©
que mora por las estaciones
del mundo.
Onda a onda acariciando la solitaria orilla peinándola en el remanso de la playa nos pide
la pulcritud amasada en el hielo que la bautiza en un eco de simulación onírico,
la imagen se vela en estancias de añoradas reacciones no decididas. Y entonces mira.
Y convence a su córnea que la lloviznada taza de lirismo
se esbelteza como un brillo
no caducado. Y la mansa laguna
se estanca como manglar lleno de crustáceos miedosos de compartir la misma isla.
El aislamiento del mundo regenera la placidez de la innovación de la diversidad
pluriempleada y de búsqueda
que gira y gira como un trofeo
en una urna.
Dentro del mundo hay islas que
sienten la misma soledad y que
en búsqueda encuentran la manera de medir el tiempo,
giro a giro y encontrar la persona que también de vueltas
Contigo. Esa mujer sollozando frente a la laguna, frente a la playa, quizás seas tú.
Reservados todos los derechos©
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