Veinte poemas luego.

Roman Vieira

El cuervo rojo que te observa en silencio.
Veinte poemas luego.

Y te encuentro ahora, luego de tanto,
atrapada entre versos inconclusos,
sonriendome en la distancia,
como un recuerdo tatuado aqui,
entre pecho y espalda,
como una herida de muerte...
que espera lentamente un final feliz.

Te recuerdo entonces en el viento,
con tu cabello de brisa salina,
alborotado como en el mar las olas,
largo como la noche triste,
suave, tan infinitamente suave...
como aquel beso silente que nos dimos.

Y te pienso a veces como antes,
sonriendome con la mirada,
avivándome el amor con cada gesto,
con cada abrazo y cada caricia,
con cada palabra errante que decías,
espontaneas todas, como tu,
como las memorias que hoy me invaden.

Me pregunto entonces si aún me piensas...
si a veces por error dices mi nombre
o si recoges entre las horas algunas piezas
para terminar de armarme antes de romperme,
de nuevo, una vez tras otra como yo lo hago,
como debo hacerlo para así poder soltarte.

Y es que esta herida duele tanto desde siempre,
como si las horas solo hicieran por abrirla
(con tu nombre siempre con tu nombre...)
mientras los minutos juegan con las manecillas...
a hacer suturas falsas e invisibles ante el segundero.
Y mientras tanto, nosotros solo somos esto:

Somos dos versos que se nombran sin nombrarse,
en lo más profundo de sus letras, sin sus nombres,
quizás y tu en tu lado, y seguramente yo en el mío,
en este mar de olvidos y memorias rancias,
en este torbellino de emociones sin sentido...
al que llamamos vida mientras nos aferramos el uno al otro,
o quizás y solamente yo, aún ahora en la distancia...

veinte poemas luego.
 
Veinte poemas luego.

Y te encuentro ahora, luego de tanto,
atrapada entre versos inconclusos,
sonriendome en la distancia,
como un recuerdo tatuado aqui,
entre pecho y espalda,
como una herida de muerte...
que espera lentamente un final feliz.

Te recuerdo entonces en el viento,
con tu cabello de brisa salina,
alborotado como en el mar las olas,
largo como la noche triste,
suave, tan infinitamente suave...
como aquel beso silente que nos dimos.

Y te pienso a veces como antes,
sonriendome con la mirada,
avivándome el amor con cada gesto,
con cada abrazo y cada caricia,
con cada palabra errante que decías,
espontaneas todas, como tu,
como las memorias que hoy me invaden.

Me pregunto entonces si aún me piensas...
si a veces por error dices mi nombre
o si recoges entre las horas algunas piezas
para terminar de armarme antes de romperme,
de nuevo, una vez tras otra como yo lo hago,
como debo hacerlo para así poder soltarte.

Y es que esta herida duele tanto desde siempre,
como si las horas solo hicieran por abrirla
(con tu nombre siempre con tu nombre...)
mientras los minutos juegan con las manecillas...
a hacer suturas falsas e invisibles ante el segundero.
Y mientras tanto, nosotros solo somos esto:

Somos dos versos que se nombran sin nombrarse,
en lo más profundo de sus letras, sin sus nombres,
quizás y tu en tu lado, y seguramente yo en el mío,
en este mar de olvidos y memorias rancias,
en este torbellino de emociones sin sentido...
al que llamamos vida mientras nos aferramos el uno al otro,
o quizás y solamente yo, aún ahora en la distancia...

veinte poemas luego.
La ausencia y tanta distancia crea respuestas a las preguntas que no se hicieron y rememoran atributos que ya partieron. Saludos cordiales para ti Roman.
 
Veinte poemas luego.

Y te encuentro ahora, luego de tanto,
atrapada entre versos inconclusos,
sonriendome en la distancia,
como un recuerdo tatuado aqui,
entre pecho y espalda,
como una herida de muerte...
que espera lentamente un final feliz.

Te recuerdo entonces en el viento,
con tu cabello de brisa salina,
alborotado como en el mar las olas,
largo como la noche triste,
suave, tan infinitamente suave...
como aquel beso silente que nos dimos.

Y te pienso a veces como antes,
sonriendome con la mirada,
avivándome el amor con cada gesto,
con cada abrazo y cada caricia,
con cada palabra errante que decías,
espontaneas todas, como tu,
como las memorias que hoy me invaden.

Me pregunto entonces si aún me piensas...
si a veces por error dices mi nombre
o si recoges entre las horas algunas piezas
para terminar de armarme antes de romperme,
de nuevo, una vez tras otra como yo lo hago,
como debo hacerlo para así poder soltarte.

Y es que esta herida duele tanto desde siempre,
como si las horas solo hicieran por abrirla
(con tu nombre siempre con tu nombre...)
mientras los minutos juegan con las manecillas...
a hacer suturas falsas e invisibles ante el segundero.
Y mientras tanto, nosotros solo somos esto:

Somos dos versos que se nombran sin nombrarse,
en lo más profundo de sus letras, sin sus nombres,
quizás y tu en tu lado, y seguramente yo en el mío,
en este mar de olvidos y memorias rancias,
en este torbellino de emociones sin sentido...
al que llamamos vida mientras nos aferramos el uno al otro,
o quizás y solamente yo, aún ahora en la distancia...

veinte poemas luego.
Ausencia y distancia mezcladas entre bocanadas de una
melancolia que son emociones reales y sinceras para un
rumbo perdido para el amor. felicidades. magnifico.
luzyabsenta
 
Somos dos versos que se nombran sin nombrarse,
en lo más profundo de sus letras, sin sus nombres,
quizás y tu en tu lado, y seguramente yo en el mío,
en este mar de olvidos y memorias rancias,
en este torbellino de emociones sin sentido...
al que llamamos vida mientras nos aferramos el uno al otro,
o quizás y solamente yo, aún ahora en la distancia...
Al estar leyendo su poema se me hizo un nudo en la garganta porque cada letra que ha escrito me parece que ya la viví. Espectacular. Me gusto mucho.
Saluditos!!
 
Última edición:
Una distancia que tiene en ruinas el alma de un ser que aún añora sentir al menos el nombre de su amada, quien parece difuminarse en la lejanía.
Una poesía triste que sabe sentirse con su voz propia y trepa por nuestro corazón, hasta atravesarnos con sus palabras.
Un gusto y un privilegio poder leer tan sentida poesía.
Un abrazo grande
Darío

Veinte poemas luego.

Y te encuentro ahora, luego de tanto,
atrapada entre versos inconclusos,
sonriendome en la distancia,
como un recuerdo tatuado aqui,
entre pecho y espalda,
como una herida de muerte...
que espera lentamente un final feliz.

Te recuerdo entonces en el viento,
con tu cabello de brisa salina,
alborotado como en el mar las olas,
largo como la noche triste,
suave, tan infinitamente suave...
como aquel beso silente que nos dimos.

Y te pienso a veces como antes,
sonriendome con la mirada,
avivándome el amor con cada gesto,
con cada abrazo y cada caricia,
con cada palabra errante que decías,
espontaneas todas, como tu,
como las memorias que hoy me invaden.

Me pregunto entonces si aún me piensas...
si a veces por error dices mi nombre
o si recoges entre las horas algunas piezas
para terminar de armarme antes de romperme,
de nuevo, una vez tras otra como yo lo hago,
como debo hacerlo para así poder soltarte.

Y es que esta herida duele tanto desde siempre,
como si las horas solo hicieran por abrirla
(con tu nombre siempre con tu nombre...)
mientras los minutos juegan con las manecillas...
a hacer suturas falsas e invisibles ante el segundero.
Y mientras tanto, nosotros solo somos esto:

Somos dos versos que se nombran sin nombrarse,
en lo más profundo de sus letras, sin sus nombres,
quizás y tu en tu lado, y seguramente yo en el mío,
en este mar de olvidos y memorias rancias,
en este torbellino de emociones sin sentido...
al que llamamos vida mientras nos aferramos el uno al otro,
o quizás y solamente yo, aún ahora en la distancia...

veinte poemas luego.
 
Ausencia y distancia mezcladas entre bocanadas de una
melancolia que son emociones reales y sinceras para un
rumbo perdido para el amor. felicidades. magnifico.
luzyabsenta
Gracias por tu tiempo de lectura, Luzyabsenta, es grato encontrar tu comentario entre mis letras.
Saludos.

La ausencia y tanta distancia crea respuestas a las preguntas que no se hicieron y rememoran atributos que ya partieron. Saludos cordiales para ti Roman.
Un comentario muy correcto, pero igual hay que seguir andando, motivos hay muchos.

Saludos.
 
Una distancia que tiene en ruinas el alma de un ser que aún añora sentir al menos el nombre de su amada, quien parece difuminarse en la lejanía.
Una poesía triste que sabe sentirse con su voz propia y trepa por nuestro corazón, hasta atravesarnos con sus palabras.
Un gusto y un privilegio poder leer tan sentida poesía.
Un abrazo grande
Darío
Si mis letras han logrado transmitirte un sentimiento... entonces he logrado el objetivo por el que escribo. El privilegio es mío, Darío, gracias por tu tiempo y tu comentario tan amable.

Saludos y un abrazo equivalente.

Al estar leyendo su poema se me hizo un nudo en la garganta porque cada letra que ha escrito me parece que ya la viví. Espectacular. Me gusto mucho.
Saluditos!!
Uy disculpa el nudo... pero al mismo tiempo es grato saber que lo he emocionado así sea de forma nada alegre. Es un gusto enorme saber que mi escrito ha sido de su agrado.

Saludos, y gracias por pasar.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba