Bajo el ala de un gorrión
está la esencia de la vida.
No hay maestro mejor
que observarle
sobre la rama cantar
sin importarle
si vivirá un año o un día.
No se preocupará más
que del momento en que está.
No necesita para nada la filosofía;
ni la envidia ni el odio
tienen nombre para él;
no sabe que es la melancolía.
Vivir con fuerza,
con su pequeño cuerpo,
las sensaciones más diversas.
E irse tras el crepúsculo,
sin falsos epitafios,
sin arrepentimientos,
sin el alma partida.
está la esencia de la vida.
No hay maestro mejor
que observarle
sobre la rama cantar
sin importarle
si vivirá un año o un día.
No se preocupará más
que del momento en que está.
No necesita para nada la filosofía;
ni la envidia ni el odio
tienen nombre para él;
no sabe que es la melancolía.
Vivir con fuerza,
con su pequeño cuerpo,
las sensaciones más diversas.
E irse tras el crepúsculo,
sin falsos epitafios,
sin arrepentimientos,
sin el alma partida.