Hoy ha salido el sol
partiendo apenas las tinieblas
con sus débiles puntas amarillas.
Yo, al verlo,
he saltado de alegría en mi interior,
me he dispuesto
para beberme la mañana
sorbo a sorbo, saboreándola despacio,
hoja a hoja, con toda mi alma.
El frío de la noche
aún en mis manos
me ha parado apenas,
y sin prisas
me he tragado toda la luz
que entraba por mis ojos
por mi boca, por mis dedos,
hasta embriagarme de claridad
enredándome en ella
para que no se me caiga
cuando anochezca.
Es tan suave su caricia
y tan sincera
como el amor de los amantes
que comienza de noche
con lánguida entrega,
pero cuando te prende su fuego
te quemas
y toda la mañana ardes
porque la piel se acuerda.
Su aroma ha impregnado mi cuerpo
y embarnecida
me siento más llena,
como la luz
cuando te atraviesa.
Quizás el amor y la luz
tengan el mismo corazón
y las mismas cosas los enciendan.
partiendo apenas las tinieblas
con sus débiles puntas amarillas.
Yo, al verlo,
he saltado de alegría en mi interior,
me he dispuesto
para beberme la mañana
sorbo a sorbo, saboreándola despacio,
hoja a hoja, con toda mi alma.
El frío de la noche
aún en mis manos
me ha parado apenas,
y sin prisas
me he tragado toda la luz
que entraba por mis ojos
por mi boca, por mis dedos,
hasta embriagarme de claridad
enredándome en ella
para que no se me caiga
cuando anochezca.
Es tan suave su caricia
y tan sincera
como el amor de los amantes
que comienza de noche
con lánguida entrega,
pero cuando te prende su fuego
te quemas
y toda la mañana ardes
porque la piel se acuerda.
Su aroma ha impregnado mi cuerpo
y embarnecida
me siento más llena,
como la luz
cuando te atraviesa.
Quizás el amor y la luz
tengan el mismo corazón
y las mismas cosas los enciendan.