carlos escribano
Poeta recién llegado
Espérame existencia que no tardo,
estoy ya muy cansado y tengo frío,
empieza amanecer y el sol naciente
calienta los guijarros del camino.
La senda pedregosa me señala
la ruta que me hiere y deja huellas,
provocando el cansancio que me aflige
pues termino gritando: ¡espera, espera!
Que los años me pesan como losas
y el sendero empinado es un calvario
ya que arrastro la cruz de los achaques
y el látigo azotando los pecados.
Espérame que falta ya muy poco
que presiento el final de este trayecto
pues percibo el susurro de tambores
anunciando el ocaso de mi tiempo.
estoy ya muy cansado y tengo frío,
empieza amanecer y el sol naciente
calienta los guijarros del camino.
La senda pedregosa me señala
la ruta que me hiere y deja huellas,
provocando el cansancio que me aflige
pues termino gritando: ¡espera, espera!
Que los años me pesan como losas
y el sendero empinado es un calvario
ya que arrastro la cruz de los achaques
y el látigo azotando los pecados.
Espérame que falta ya muy poco
que presiento el final de este trayecto
pues percibo el susurro de tambores
anunciando el ocaso de mi tiempo.
Última edición: