Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
Mis ojos lloran lágrimas de terciopelo.
Una suavidad que mece la mirada herida,
hasta dormirla en el regazo de la tuya, cuando en el choque.
el final despierta como el oso hibernando en la cueva de tu cara, con un dolor que se quiere curar en el palacio de las mil camas de tus sonrisas.
Y que sabe morir lentamente
sabor de vida efímera con el reflejo d huida colapsado en el recipiente de transportación.
Una vela que enciende una vida
mínima distancia recorrida por vos.
Y así llego a ti multiplicado en un invierno donde media cara se me ha paralizado,
medio hemisferio taladra la terraza para poner un toldo entre ojo y pestaña por no poder cerrar la mirada.
Siembra los farolillos de la locura de los amantes entregados a un crisol donde se forjan las huellas los caballos en atriles del yo recitador.
Reservados todos los derechos©
Una suavidad que mece la mirada herida,
hasta dormirla en el regazo de la tuya, cuando en el choque.
el final despierta como el oso hibernando en la cueva de tu cara, con un dolor que se quiere curar en el palacio de las mil camas de tus sonrisas.
Y que sabe morir lentamente
sabor de vida efímera con el reflejo d huida colapsado en el recipiente de transportación.
Una vela que enciende una vida
mínima distancia recorrida por vos.
Y así llego a ti multiplicado en un invierno donde media cara se me ha paralizado,
medio hemisferio taladra la terraza para poner un toldo entre ojo y pestaña por no poder cerrar la mirada.
Siembra los farolillos de la locura de los amantes entregados a un crisol donde se forjan las huellas los caballos en atriles del yo recitador.
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