El puro placer de las formas
(soneto ABBA BAAB)
¡Deténte, oh sol, que apareció la luna
por la media campana de las normas!
Puro placer de plateadas formas,
carne incapaz del alma inoportuna.
¡Oh, duplicada diosa que transformas
en tumba el orto y el ocaso en cuna!
El estro está en estanzas y una a una
versos tales troquelan tales hormas.
Ícaro asciende ingrávido dilema;
clásico luz y noche fantasías;
incendio de inventiva, helados nomos;
hasta precipitar por el poema,
cielo flotando azules lejanías,
en el papel de Tántalo los pomos.
Nota. Este soneto, que trata sobre el binomio forma-contenido que todo creador conoce, tiene un doble punto de partida: la expresión "el puro placer de las formas" con que Dámaso Alonso defendió las Soledades de Góngora, y la onomatopeya del verso final. A partir de ahí intento generar un movimiento dialéctico que se deja arrastrar por los elementos de simetría de la sintaxis y por las resonancias fonéticas.
(soneto ABBA BAAB)
¡Deténte, oh sol, que apareció la luna
por la media campana de las normas!
Puro placer de plateadas formas,
carne incapaz del alma inoportuna.
¡Oh, duplicada diosa que transformas
en tumba el orto y el ocaso en cuna!
El estro está en estanzas y una a una
versos tales troquelan tales hormas.
Ícaro asciende ingrávido dilema;
clásico luz y noche fantasías;
incendio de inventiva, helados nomos;
hasta precipitar por el poema,
cielo flotando azules lejanías,
en el papel de Tántalo los pomos.
Nota. Este soneto, que trata sobre el binomio forma-contenido que todo creador conoce, tiene un doble punto de partida: la expresión "el puro placer de las formas" con que Dámaso Alonso defendió las Soledades de Góngora, y la onomatopeya del verso final. A partir de ahí intento generar un movimiento dialéctico que se deja arrastrar por los elementos de simetría de la sintaxis y por las resonancias fonéticas.
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