ropittella
Poeta veterana en el Portal
De la palabra
-herido- su corazón,
se había incrustado
en el silencio,
entre las manos cerradas.
Era una quietud de cientos de años.
Condenado al desuso en el sentido
-sobre todo por la práctica de sus antónimos-
relegado solo a la memoria
de algún frágil intento,
un suave aleteo, un suspiro de sueño.
Ivernaba casi postrado ese latido,
obligaba a cerrar los ojos
para ser oído.
¿Cómo pudieron?
¡Cómo pudimos olvidarnos de las tildes de sus alas!
Si todas las palabras son pájaros,
mariposas, luciérnagas o abejas...
¡Ahhh!
¡Qué buen alivio, haberse dado cuenta
de la libertad ahora!
-Ve y haz tu trabajo.
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