ropittella
Poeta veterana en el Portal
Fue en la tarde
-a las tres-
cuando domina,
el rey sol,
con sus rayos
más temidos,
que los vi
cual amantes
que se inclinan
al sentir de su amada
los latidos.
De amor ebrios,
por la humedad
salina,
retorcían
sus troncos
doloridos.
Por beber
de su fuente
cristalina,
renunciaban
al don
de ser erguidos.
Los miré
vencerse
-entristecidos-
hecha piedra
su savia
blanquecina,
por el dolor de no
ser elegidos.
Dejé la playa
con profunda
inquina,
por los reflejos
de mis
sueños idos.
Para esa angustia
no existe morfina.
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