Mitad ternura mitad salvaje

Acción Juliética

Poeta recién llegado
Recuerdo que no hace más de un año
lo fuimos todo.
Recuerdo sentirte temblar en mi cuerpo,
desnudos, satisfechos, con ganas de más.
Te recuerdo con tu mirada perversa,
de niña grande y coqueta,
que me extendía la mano para bañarnos juntos
y no sabía si después de cerrar la llave
salíamos más limpios o más sucios.
Recuerdo verte madurar en mis brazos,
ser la mayoría de tus primeras veces.
Tú también lo fuiste, porque antes de ti
no había amado ni deseado tanto.

Recuerdo aquel cuarto de hotel,
sus sabanas, sus muebles, su música:
era nuestro cómplice de la tarde
yo dejaba mi trabajo y me vestía de amante,
tú dejabas tu estudio y te vestías de musa.

Mírame, un año más viejo y más tarde
y mi cuerpo no supera haberte poseído tanto,
muy bien dicen que
"donde hubo fuego, ganas quedan"

Ojalá tus ilusiones no me hayan olvidado,
qué tal vez en otro cuerpo y en otro cuarto
tengas que hacer el amor con los ojos abiertos
para no recordarme tanto.

Qué breve fue nuestra historia,
y qué lento ha sido olvidarte.
Ojalá un día hagamos una tregua
y volvamos a ser los de antes.
Quizás ya con cuerpos diferentes
y algunos otros daños emocionales,
pero igual de amantes, igual de valientes.
Con ganas de embriagarnos y
ser el uno el licor del otro.
Ojalá esa tregua llegue pronto,
que me hace falta tu exquisita forma de hacer el amor,
mitad ternura, mitad salvaje.
 
Recuerdo que no hace más de un año
lo fuimos todo.
Recuerdo sentirte temblar en mi cuerpo,
desnudos, satisfechos, con ganas de más.
Te recuerdo con tu mirada perversa,
de niña grande y coqueta,
que me extendía la mano para bañarnos juntos
y no sabía si después de cerrar la llave
salíamos más limpios o más sucios.
Recuerdo verte madurar en mis brazos,
ser la mayoría de tus primeras veces.
Tú también lo fuiste, porque antes de ti
no había amado ni deseado tanto.

Recuerdo aquel cuarto de hotel,
sus sabanas, sus muebles, su música:
era nuestro cómplice de la tarde
yo dejaba mi trabajo y me vestía de amante,
tú dejabas tu estudio y te vestías de musa.

Mírame, un año más viejo y más tarde
y mi cuerpo no supera haberte poseído tanto,
muy bien dicen que
"donde hubo fuego, ganas quedan"

Ojalá tus ilusiones no me hayan olvidado,
qué tal vez en otro cuerpo y en otro cuarto
tengas que hacer el amor con los ojos abiertos
para no recordarme tanto.

Qué breve fue nuestra historia,
y qué lento ha sido olvidarte.
Ojalá un día hagamos una tregua
y volvamos a ser los de antes.
Quizás ya con cuerpos diferentes
y algunos otros daños emocionales,
pero igual de amantes, igual de valientes.
Con ganas de embriagarnos y
ser el uno el licor del otro.
Ojalá esa tregua llegue pronto,
que me hace falta tu exquisita forma de hacer el amor,
mitad ternura, mitad salvaje.

Verterse al recuerdo y comprender que en esas nervaduras
quedan esencias para recomponer un amor que en teoria
perdida se ha dañado. queda un flujo de tristeza ilusionada
en toda la estructura de la obra.
felicidades por la sinceridad de sentimientos que aporta
el poema. saludos amables de luzyabsenta
 
Una historia de amor que al parecer dejó huella y que dentro del corazón sigue la ilusión y el anhelo al rojo vivo, bello escrito, saludos!
 

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