In Fraganti (Soneto)

Ulpiano

Obrero de la Poesía
.

In Fraganti
- Soneto -


Llego hasta donde está - con gran cuidado -
absorta en la obsesión de su lectura.
El canapé concreta la escultura
de su núbil contorno diseñado.

Me acerco sigiloso hasta su lado,
tal un niño al fraguar la travesura,
para saber - el ansia es mi tortura -
el porqué de su espíritu abismado.

Tras de su cuello de alabastro miro,
de su pecho escapó fugaz suspiro,
afloró en sus pestañas una gema

mientras su boca de coral reía...
¡Mi vieja carta con amor leía
cual si leyese un pasional poema!
 
.

In Fraganti
- Soneto -


Llego hasta donde está - con gran cuidado -
absorta en la obsesión de su lectura.
El canapé concreta la escultura
de su núbil contorno diseñado.

Me acerco sigiloso hasta su lado,
tal un niño al fraguar la travesura,
para saber - el ansia es mi tortura -
el porqué de su espíritu abismado.

Tras de su cuello de alabastro miro,
de su pecho escapó fugaz suspiro,
afloró en sus pestañas una gema

mientras su boca de coral reía...
¡Mi vieja carta con amor leía
cual si leyese un pasional poema!
En mi opinión, estimado Ulpiano, un soneto de gran altura poética, con un manejo muy elegante del lenguaje. El cierre de los dos versos finales magnífico, ya lo ha expresado el maestro Felipe de Jesús Legorreta.
Le deseo todo lo mejor para el concurso.
Con mi saludo muy cordial.
Salvador.
 
En mi opinión, estimado Ulpiano, un soneto de gran altura poética, con un manejo muy elegante del lenguaje. El cierre de los dos versos finales magnífico, ya lo ha expresado el maestro Felipe de Jesús Legorreta.
Le deseo todo lo mejor para el concurso.
Con mi saludo muy cordial.
Salvador.

Me complace, destacado poeta y amigo Salvador, las gentiles palabras
con las cuales evalúas mi poema. Agradezco que sigas al "Obrero de la
Poesía", hecho que me enorgulece y que me impulsa al continuo
mejoramiento. Gracias también por considerar de tu agrado mi soneto.

Recibe un cálido abrazo,

Ulpiano
 
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In Fraganti
- Soneto -


Llego hasta donde está - con gran cuidado -
absorta en la obsesión de su lectura.
El canapé concreta la escultura
de su núbil contorno diseñado.

Me acerco sigiloso hasta su lado,
tal un niño al fraguar la travesura,
para saber - el ansia es mi tortura -
el porqué de su espíritu abismado.

Tras de su cuello de alabastro miro,
de su pecho escapó fugaz suspiro,
afloró en sus pestañas una gema

mientras su boca de coral reía...
¡Mi vieja carta con amor leía
cual si leyese un pasional poema!
Excelente soneto, estimado Ulpiano.
Tiene mi Apto.
Saludos cordiales.
 

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