BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Alejo distancias, desplazo,
ciudades dormidas con el sueño,
con monedas taciturnas
invadidas de carcoma,
raíles de ferrocarril oxidados.
Las divisas que el viento lleva,
en su vientre, un día maldito,
mi cuerpo arranca, de un insomnio
de pájaros y túneles de arena.
De mi voz y grano, de mis desobedientes
lágrimas, de mis cabellos deslavazados,
trituro dientes, contamino, de sangre,
el nervio.
Plazas dormidas y ponientes acabados,
largas bahías de tumultos reverenciados,
mi memoria exhorta, claveles de origen
ceniciento.
Distancio distancias, alejo lejanías,
cumplo, del desorden, mi capítulo
sombríamente enajenado.
©
ciudades dormidas con el sueño,
con monedas taciturnas
invadidas de carcoma,
raíles de ferrocarril oxidados.
Las divisas que el viento lleva,
en su vientre, un día maldito,
mi cuerpo arranca, de un insomnio
de pájaros y túneles de arena.
De mi voz y grano, de mis desobedientes
lágrimas, de mis cabellos deslavazados,
trituro dientes, contamino, de sangre,
el nervio.
Plazas dormidas y ponientes acabados,
largas bahías de tumultos reverenciados,
mi memoria exhorta, claveles de origen
ceniciento.
Distancio distancias, alejo lejanías,
cumplo, del desorden, mi capítulo
sombríamente enajenado.
©