jmacgar
Poeta veterano en el portal
Para ti el fruto de dos suaves nalgas
que al abrirse dan paso a una moneda
Para ti el arrebato de las algas
y el alelí de sálvese el que pueda
y los gusanos de pasar el rato
príncipes del azar en campeonato
Príncipes del azar Así el tecleo
en ritmo y luz de mecanografía
hace olvidar tu nombre y mi deseo
tu nombre que una estrella ama y enfría
Príncipes del azar gusanos leves
para pasar el rato entre las nieves
Pero tú voladora no te obstines
Para cantar de ti dame tu huella
La cruzaré de cuerdas de violines
y he de esperar que el sol se ponga en ella
Yo inscribiré en tu rombo mi programa
conocido del mar desde que ama»
Gerardo Diego:
tres sextetos de su “Fábula de Equis y Zeda”,
en el apartado Amor, homenaje a Góngora.
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que al abrirse dan paso a una moneda
Para ti el arrebato de las algas
y el alelí de sálvese el que pueda
y los gusanos de pasar el rato
príncipes del azar en campeonato
Príncipes del azar Así el tecleo
en ritmo y luz de mecanografía
hace olvidar tu nombre y mi deseo
tu nombre que una estrella ama y enfría
Príncipes del azar gusanos leves
para pasar el rato entre las nieves
Pero tú voladora no te obstines
Para cantar de ti dame tu huella
La cruzaré de cuerdas de violines
y he de esperar que el sol se ponga en ella
Yo inscribiré en tu rombo mi programa
conocido del mar desde que ama»
Gerardo Diego:
tres sextetos de su “Fábula de Equis y Zeda”,
en el apartado Amor, homenaje a Góngora.
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Derritiendo tus nieves
Yo me recreo en tus redondas nalgas:
en la izquierda un lunar como moneda,
e inmaculada la derecha. Algas
sobre la playa veo, acaso pueda
esquivarlas para correr un rato
intentando ganar tu campeonato;
intentando ganar voy y tecleo
con impecable mecanografía
una carta expresando mi deseo
de avivar nuestro amor que ya se enfría;
rubricaré en carmín dos besos leves
y esta carta derretirá tus nieves;
confío en que tus ojos no se obstinen
y lean estas letras con mi huella,
me invade una tristeza de violines
si te recuerdo. ¡Ojalá que ella
(la carta) sea como mi programa,
testimonio de fe de quien te ama.
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Estos tres sextetos me los he planteado como una especie de reto; como apreciará el lector, en los míos están las mismas rimas y en el mismo orden, que las que usa G. Diego en las suyas.Yo me recreo en tus redondas nalgas:
en la izquierda un lunar como moneda,
e inmaculada la derecha. Algas
sobre la playa veo, acaso pueda
esquivarlas para correr un rato
intentando ganar tu campeonato;
intentando ganar voy y tecleo
con impecable mecanografía
una carta expresando mi deseo
de avivar nuestro amor que ya se enfría;
rubricaré en carmín dos besos leves
y esta carta derretirá tus nieves;
confío en que tus ojos no se obstinen
y lean estas letras con mi huella,
me invade una tristeza de violines
si te recuerdo. ¡Ojalá que ella
(la carta) sea como mi programa,
testimonio de fe de quien te ama.
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