Noche de luna

Adri García

Poeta recién llegado
No creas que nunca he nadado a contracorriente
Mis aguas me arrastran al fondo de un mal terrenal
Donde muere el olvido y mora el presente
Donde las puertas de la desazón se abren de par en par

Son cuchillos molestos las cuentas pendientes
Los veinte retretes de este desvariar
Resuenan al aire martillos potentes
Huellas reticentes de un vil crepitar

Los búhos recorren la casa sigilosamente
Son los responsables de hacer las neuronas temblar
Que el ojo bostece y axones revienten
Sinapsis herida por un esfuerzo cerebral

El incendio que retorna al bosque de tu memoria
Cuando creíste apagar todas las ascuas
Los espectros son adustos, ágiles, violentos y bruscos
Es el precio de no poder postergar nada

Si te muerden los recuerdos y te desvelas de insomnio.
Si las luces apagadas no te traen más que unicornios
Si las lágrimas discurren a pie de la madrugada
Y quedaron las facciones de tu rostro empapadas...
Vuelve a reír, ahógate en ron
No se saldrán de tu mente, pero evitas a tu corazón

Animal de periferia tan alejado del sol
Altanero impertinente es el timbre de su voz
Ilustraciones varias de granito y de papel
Hemisferios que controlan el disgusto y el placer

Si te embargan el descanso y te cae el techo a pedazos
Si en tu alma solo caben, de ciertos tiempos, retazos
Si las sombras se apoderan de tu séquito de espadas
Y también se palidece cada gesto de tu cara...
Echa a reír, apaga el motor
No mereces comportarte como el sueño de un mal luchador
 
No creas que nunca he nadado a contracorriente
Mis aguas me arrastran al fondo de un mal terrenal
Donde muere el olvido y mora el presente
Donde las puertas de la desazón se abren de par en par

Son cuchillos molestos las cuentas pendientes
Los veinte retretes de este desvariar
Resuenan al aire martillos potentes
Huellas reticentes de un vil crepitar

Los búhos recorren la casa sigilosamente
Son los responsables de hacer las neuronas temblar
Que el ojo bostece y axones revienten
Sinapsis herida por un esfuerzo cerebral

El incendio que retorna al bosque de tu memoria
Cuando creíste apagar todas las ascuas
Los espectros son adustos, ágiles, violentos y bruscos
Es el precio de no poder postergar nada

Si te muerden los recuerdos y te desvelas de insomnio.
Si las luces apagadas no te traen más que unicornios
Si las lágrimas discurren a pie de la madrugada
Y quedaron las facciones de tu rostro empapadas...
Vuelve a reír, ahógate en ron
No se saldrán de tu mente, pero evitas a tu corazón

Animal de periferia tan alejado del sol
Altanero impertinente es el timbre de su voz
Ilustraciones varias de granito y de papel
Hemisferios que controlan el disgusto y el placer

Si te embargan el descanso y te cae el techo a pedazos
Si en tu alma solo caben, de ciertos tiempos, retazos
Si las sombras se apoderan de tu séquito de espadas
Y también se palidece cada gesto de tu cara...
Echa a reír, apaga el motor
No mereces comportarte como el sueño de un mal luchador
Querer reflejar ese sentimiento donde el disgusto
es señuelo de melancolia. quedan elementos para
dejar apagado todo y reconstruir espacios que no
se consoliden en esos recuerdo que trastocan la vida.
dentro de la tristeza el poema añade un cierto
positivismo de inercia plena.
saludos. excelente. luzyabsenta
 
No creas que nunca he nadado a contracorriente
Mis aguas me arrastran al fondo de un mal terrenal
Donde muere el olvido y mora el presente
Donde las puertas de la desazón se abren de par en par

Son cuchillos molestos las cuentas pendientes
Los veinte retretes de este desvariar
Resuenan al aire martillos potentes
Huellas reticentes de un vil crepitar

Los búhos recorren la casa sigilosamente
Son los responsables de hacer las neuronas temblar
Que el ojo bostece y axones revienten
Sinapsis herida por un esfuerzo cerebral

El incendio que retorna al bosque de tu memoria
Cuando creíste apagar todas las ascuas
Los espectros son adustos, ágiles, violentos y bruscos
Es el precio de no poder postergar nada

Si te muerden los recuerdos y te desvelas de insomnio.
Si las luces apagadas no te traen más que unicornios
Si las lágrimas discurren a pie de la madrugada
Y quedaron las facciones de tu rostro empapadas...
Vuelve a reír, ahógate en ron
No se saldrán de tu mente, pero evitas a tu corazón

Animal de periferia tan alejado del sol
Altanero impertinente es el timbre de su voz
Ilustraciones varias de granito y de papel
Hemisferios que controlan el disgusto y el placer

Si te embargan el descanso y te cae el techo a pedazos
Si en tu alma solo caben, de ciertos tiempos, retazos
Si las sombras se apoderan de tu séquito de espadas
Y también se palidece cada gesto de tu cara...
Echa a reír, apaga el motor
No mereces comportarte como el sueño de un mal luchador
Excelente poema donde plasmas la melancolía con buenas pinceladas de imágenes poéticas que me ha encantado leerte. Un abrazo .
 

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