Iván M.M.
Poeta recién llegado
Fui un te quiero, en una soga de condena
Un tanatorio a oscuras, donde nadie nunca entra
La incertidumbre, de una ambulancia en emergencia
Latido inerte y sangre, de cualquier triste poema.
Me enamoré de las utopías suicidas
De las infalibles naturalezas insumisas
De las princesas más putas y hermosas
De la cura que mata, sin perdón ni aureola.
Deambulando por laberínticas respuestas
Hallé la cruda luz en las tinieblas
Y aunque la antesala del infierno se me abrió
Siempre pequé por fe, jamás por error.
Pero llegó el devastador, invierno de la vida
El peaje del exceso, y la obviedad de las pupilas
Estuve tanto tiempo muerto, que olvidé abrir los ojos
Lejos de la realidad, como rosa muerta sobre el lodo.
Nunca quise hacer las paces con Dios…
Un tanatorio a oscuras, donde nadie nunca entra
La incertidumbre, de una ambulancia en emergencia
Latido inerte y sangre, de cualquier triste poema.
Me enamoré de las utopías suicidas
De las infalibles naturalezas insumisas
De las princesas más putas y hermosas
De la cura que mata, sin perdón ni aureola.
Deambulando por laberínticas respuestas
Hallé la cruda luz en las tinieblas
Y aunque la antesala del infierno se me abrió
Siempre pequé por fe, jamás por error.
Pero llegó el devastador, invierno de la vida
El peaje del exceso, y la obviedad de las pupilas
Estuve tanto tiempo muerto, que olvidé abrir los ojos
Lejos de la realidad, como rosa muerta sobre el lodo.
Nunca quise hacer las paces con Dios…