HOY ES PRIMAVERA DESBOCADA
Ausentes ya las rugientes tempestades
se cierran acelerados los ojos del crepúsculo
al tiempo de encenderse las engañosas luces de los semáforos.
Caballos enfermizos, flores recién abortadas junto a muchachas proustianas.
Pasarelas desvaídas con las bellas y perjuras cortesanas.
Qué hermosa es la primavera.
Me encierro en la mismidad del yo mismo.
Quiero pasar este tiempo de sigilo
junto al bronco resonar de las campanas heridas
Pues mañana he de regresar por el camino que avanza
para recoger mis restos antes que se hagan árbol.
Mañana he de regresar, etc., etc...
Zurean las palomas agoreras en el intrincado laberinto
de mis intestinos-entrañas-vísceras-mecánica áurea del vómito.
Zurean las palomas trocando en graznido de córvido sus lamentos.
¡Qué noche se teje entre mis dedos y los altos merlones del castillo!
Sólo una luz emerge del silencio, sólo una luz
y la fila interminable de mujeres traen a la ciudad sus vientres en espera.
La última de ellas con su despertar
recién amanecido del armario de la noche
juega con los gastados algoritmos del canalla.
Agua clara que desfila ante la sangre.
Agua clara hacia su transformación en llanto.
Agua de primaveras antiguas. Luz y agua.
Las nubes con sus formas de vírgenes esteatopigias
que ocultan su pudibundez de cúmulo vulneradas por los cirros
anuncian como neones la primavera que llega.
¡Ah!, los claros clarines del insomnio.
¡Ah! Las hembras de los almendros en flor.
No sigáis engañando a los humanos con vuestro aspecto de oración.
He de volver por el camino que avanza para recuperar mis abrojos
ensangrentados en las playas devoradas por el tiempo
Hay una mujer, yo lo se, que me ha sido guardada.
Lleva un féretro en sus labios
y caléndulas cubren sus senos.
¡Qué hermosa es la primavera...!
Ilust.: “Algún día florecerá como lo ha hecho contigo...” Aykut Aydoğdu. De Pinterest
Ausentes ya las rugientes tempestades
se cierran acelerados los ojos del crepúsculo
al tiempo de encenderse las engañosas luces de los semáforos.
Caballos enfermizos, flores recién abortadas junto a muchachas proustianas.
Pasarelas desvaídas con las bellas y perjuras cortesanas.
Qué hermosa es la primavera.
Me encierro en la mismidad del yo mismo.
Quiero pasar este tiempo de sigilo
junto al bronco resonar de las campanas heridas
Pues mañana he de regresar por el camino que avanza
para recoger mis restos antes que se hagan árbol.
Mañana he de regresar, etc., etc...
Zurean las palomas agoreras en el intrincado laberinto
de mis intestinos-entrañas-vísceras-mecánica áurea del vómito.
Zurean las palomas trocando en graznido de córvido sus lamentos.
¡Qué noche se teje entre mis dedos y los altos merlones del castillo!
Sólo una luz emerge del silencio, sólo una luz
y la fila interminable de mujeres traen a la ciudad sus vientres en espera.
La última de ellas con su despertar
recién amanecido del armario de la noche
juega con los gastados algoritmos del canalla.
Agua clara que desfila ante la sangre.
Agua clara hacia su transformación en llanto.
Agua de primaveras antiguas. Luz y agua.
Las nubes con sus formas de vírgenes esteatopigias
que ocultan su pudibundez de cúmulo vulneradas por los cirros
anuncian como neones la primavera que llega.
¡Ah!, los claros clarines del insomnio.
¡Ah! Las hembras de los almendros en flor.
No sigáis engañando a los humanos con vuestro aspecto de oración.
He de volver por el camino que avanza para recuperar mis abrojos
ensangrentados en las playas devoradas por el tiempo
Hay una mujer, yo lo se, que me ha sido guardada.
Lleva un féretro en sus labios
y caléndulas cubren sus senos.
¡Qué hermosa es la primavera...!
Ilust.: “Algún día florecerá como lo ha hecho contigo...” Aykut Aydoğdu. De Pinterest