Antomar Alas
Poeta recién llegado
¿Adónde se fueron aquellas tertulias?,
aquellas de cuatro de la tarde,
cuando el sol ya se aburría
y la brisa nos batía el aliento.
¿Adónde se fugaron aquellas gráciles figuras
que nos asaltaban de repente?
Y de repente vamos desapareciendo;
ya ni nos importa ciertas cosas recordar:
aquellos sucesos que nos sellaron el espíritu
con trozos de vidrio e hilo.
Nos vamos estirando,
y se nos nacen estrías,
estrías de espíritu y llanto.
Y luego nos adaptamos;
ya se nos han escapado los sueños;
es hora de bien vestir y sentarse,
de ganarse la muerte.
Ya estamos maduros,
y nuestros anhelos han caminado sobre ciénagas.
Ahora no podemos fantasear más,
porque estamos estirados,
y ya listos para ganarnos la muerte.
Antomar Alas, ©
https://www.facebook.com/antomaralas/
aquellas de cuatro de la tarde,
cuando el sol ya se aburría
y la brisa nos batía el aliento.
¿Adónde se fugaron aquellas gráciles figuras
que nos asaltaban de repente?
Y de repente vamos desapareciendo;
ya ni nos importa ciertas cosas recordar:
aquellos sucesos que nos sellaron el espíritu
con trozos de vidrio e hilo.
Nos vamos estirando,
y se nos nacen estrías,
estrías de espíritu y llanto.
Y luego nos adaptamos;
ya se nos han escapado los sueños;
es hora de bien vestir y sentarse,
de ganarse la muerte.
Ya estamos maduros,
y nuestros anhelos han caminado sobre ciénagas.
Ahora no podemos fantasear más,
porque estamos estirados,
y ya listos para ganarnos la muerte.
Antomar Alas, ©
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