Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Oscurece
y los frisos del laberinto
se retuercen doloridos,
almohadas en los muros
espejos en el suelo,
arriba solo un cielo sin distancia
ni consuelo.
Perdido con mis miedos
dibujo mis batallas en los frisos,
cuantas veces he caído
mis ojos ya no quieren ver
aquí no los necesito.
La memoria busca y encuentra
mis manos conocen la historia
el laberinto me habita
por completo,
almohadas en los muros
espejos en el suelo
soy yo y mi reflejo
soy yo en estas fauces
soy yo el que triza los espejos.
Perderme quiero
para siempre en este suelo,
quiero de roca disfrazarme
y en fuego forjarme de nuevo,
quiero callar este recuerdo de acero
que endurece mis noches
y oscurece mi cielo,
dejar tu canción perpetuada
en los frisos
con mis manos
históricas
y dos ojos ciegos.
Ya no necesito mis ojos
ya no quiero hojear más la vida,
el amor es un libro oscuro
que narra las cosas que no hicimos,
colono en la tierra seca
de esta soledad inmensa y olvido,
laberinto sinuoso
de dolorosos frisos
me habitas completamente.
Soy yo y mi reflejo
soy yo mismo trizando los espejos
soy yo multiplicado en pedazos
entre el musgo verde
y las almohadas de los muros,
la bestia no me acosa
ni me espera en los recodos del laberinto,
la bestia vive conmigo dentro de mi,
tranquila y violenta
dispersa en los espejos
y enquistada en los reflejos,
somos dos en el laberinto
por siempre
seremos dos.
y los frisos del laberinto
se retuercen doloridos,
almohadas en los muros
espejos en el suelo,
arriba solo un cielo sin distancia
ni consuelo.
Perdido con mis miedos
dibujo mis batallas en los frisos,
cuantas veces he caído
mis ojos ya no quieren ver
aquí no los necesito.
La memoria busca y encuentra
mis manos conocen la historia
el laberinto me habita
por completo,
almohadas en los muros
espejos en el suelo
soy yo y mi reflejo
soy yo en estas fauces
soy yo el que triza los espejos.
Perderme quiero
para siempre en este suelo,
quiero de roca disfrazarme
y en fuego forjarme de nuevo,
quiero callar este recuerdo de acero
que endurece mis noches
y oscurece mi cielo,
dejar tu canción perpetuada
en los frisos
con mis manos
históricas
y dos ojos ciegos.
Ya no necesito mis ojos
ya no quiero hojear más la vida,
el amor es un libro oscuro
que narra las cosas que no hicimos,
colono en la tierra seca
de esta soledad inmensa y olvido,
laberinto sinuoso
de dolorosos frisos
me habitas completamente.
Soy yo y mi reflejo
soy yo mismo trizando los espejos
soy yo multiplicado en pedazos
entre el musgo verde
y las almohadas de los muros,
la bestia no me acosa
ni me espera en los recodos del laberinto,
la bestia vive conmigo dentro de mi,
tranquila y violenta
dispersa en los espejos
y enquistada en los reflejos,
somos dos en el laberinto
por siempre
seremos dos.
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