charlie ía
tru váyolens
se injerta el amarillo dentro del hábito del desierto.
algo se extiende hasta más allá
de los límites del placer y del odio,
como una vieja carretera
donde en los viajes usualmente se incrustan
niños destripados sobre el asfalto.
bien o mal.
mal o bien.
si todo estuviese bien
el viaje sería corto como el trueno.
si todo estuviese mal las estrellas formarían la carne de mi cuerpo.
pero esto
que se está incubando en mi pecho empieza a enfermar
de viaje en convertible rojo
sobre una vieja carretera.
todo esto:
un viejo alien sin nombre
una vieja canción con beat entrecortado
por la interferencia
que se cuece para darle rabia a nuestros muslos
una vieja banda de rock cuyo vocalista líder
ha pateado el balde de una rara enfermedad sexual.
para agitar la cabeza al ritmo de los límites que se cruzan.
para provocar que las aves vuelen en círculo sobre lo que no se ha dicho
y se van a devorar.
seamos el silencio donde se agitan los cuellos
testigos de la matanza.
vamos a comenzar
a enfermar
de algo que nos cure de la enfermedad.
algo se extiende hasta más allá
de los límites del placer y del odio,
como una vieja carretera
donde en los viajes usualmente se incrustan
niños destripados sobre el asfalto.
bien o mal.
mal o bien.
si todo estuviese bien
el viaje sería corto como el trueno.
si todo estuviese mal las estrellas formarían la carne de mi cuerpo.
pero esto
que se está incubando en mi pecho empieza a enfermar
de viaje en convertible rojo
sobre una vieja carretera.
todo esto:
un viejo alien sin nombre
una vieja canción con beat entrecortado
por la interferencia
que se cuece para darle rabia a nuestros muslos
una vieja banda de rock cuyo vocalista líder
ha pateado el balde de una rara enfermedad sexual.
para agitar la cabeza al ritmo de los límites que se cruzan.
para provocar que las aves vuelen en círculo sobre lo que no se ha dicho
y se van a devorar.
seamos el silencio donde se agitan los cuellos
testigos de la matanza.
vamos a comenzar
a enfermar
de algo que nos cure de la enfermedad.