mis labios dormían en su boca

Ricardo Alvarez

Poeta que considera el portal su segunda casa
Entre las rajas del frio

ha muerto mi Marisa.

La de los ojos ávidos,

luna desbocada de esfera altiva,

crujiente mirar de relámpago

entraba en mi noche terrestre

con lazos rosas en sus manos.

Sus senos eran tibios,

tesoro de pecho habitado

por mis dedos diáfanos de alas,

migrante república de ascuas.

Se fue entre mis brazos,

con sus pómulos candentes

cuando todo era construcción de refugio..

en las húmedas manos alisadas


Era transparencia de lisura,

roce enaltecido de badanas.

Mis lacrimales no cesan su catarata de fluidos.

Cristales de agua y espanto por haberla amado tanto.

Rondan mi memoria sus relatos

de cuando su corazón vagaba entre sombras.

Mas sus dones eran mis bienes sublimados

por las caricias al cuerpo prodigado.

Solía dormirse en el nidal de mi pecho calmo.

Reposando su fatigas de anticuario.


Repercute su voz sostenida

para no desfallecer con sus gravedades.

Ha partido mi Marisa.

Mi dulce niña, mi nupcial mujer afable.

Incorporé tan profundo sus cauces

que aun dibujo en paisajes.

Se ha ido con una risa,

como el polvo fértil donde se siembra,

su corazón que en mi memoria palpita.

Volverá en espiga con doradas trigales

a besar mis labios dormidos en su boca/



Todos los derechos registrados en Safe Creative & Published Word Press Poetry
 
Entre las rajas del frio

ha muerto mi Marisa.

La de los ojos ávidos,

luna desbocada de esfera altiva,

crujiente mirar de relámpago

entraba en mi noche terrestre

con lazos rosas en sus manos.

Sus senos eran tibios,

tesoro de pecho habitado

por mis dedos diáfanos de alas,

migrante república de ascuas.

Se fue entre mis brazos,

con sus pómulos candentes

cuando todo era construcción de refugio..

en las húmedas manos alisadas


Era transparencia de lisura,

roce enaltecido de badanas.

Mis lacrimales no cesan su catarata de fluidos.

Cristales de agua y espanto por haberla amado tanto.

Rondan mi memoria sus relatos

de cuando su corazón vagaba entre sombras.

Mas sus dones eran mis bienes sublimados

por las caricias al cuerpo prodigado.

Solía dormirse en el nidal de mi pecho calmo.

Reposando su fatigas de anticuario.


Repercute su voz sostenida

para no desfallecer con sus gravedades.

Ha partido mi Marisa.

Mi dulce niña, mi nupcial mujer afable.

Incorporé tan profundo sus cauces

que aun dibujo en paisajes.

Se ha ido con una risa,

como el polvo fértil donde se siembra,

su corazón que en mi memoria palpita.

Volverá en espiga con doradas trigales

a besar mis labios dormidos en su boca/



Todos los derechos registrados en Safe Creative & Published Word Press Poetry

Emociones que van dejando un caldo de melancolia intensa.
son espacios y recuerdos que aun son algidos para dejar al
final esa uncion de labios besados por ultima vez.
la impaciente vida en ocasiones nos pinta cuadros que
son verdaderas pruebas para la transcendencia del
alma.
me ha gustado mucho. saludos de luzyabsenta
 
Emociones que van dejando un caldo de melancolia intensa.
son espacios y recuerdos que aun son algidos para dejar al
final esa uncion de labios besados por ultima vez.
la impaciente vida en ocasiones nos pinta cuadros que
son verdaderas pruebas para la transcendencia del
alma.
me ha gustado mucho. saludos de luzyabsenta
te agradezco luzyabsenta. saludos para vos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba