Otra glosa a la misma estrofa de Miguel Hernandez en octavillas

Rigel Amenofis

Poeta que considera el portal su segunda casa
Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.

Miguel Hernández
Cantando espero a la muerte
porque la revolución
soñada es una ilusión;
el derecho y la esperanza
se alejan de nuestros pueblos,
triunfan los torturadores,
con su gabela de horrores
y ahora piden venganza...


La justicia conseguida
con las vidas y el dolor
del hombre trabajador
se conculca de ordinario
en todas las latitudes.
La cuota de sangre y vida
no ha colmado la medida
y ambición del empresario.


Por eso alabo la muerte,
el taller, la hoz y la tierra
y niego el cerco que cierra;
expoliando ya el derecho
del niño, de la mujer
del obrero a la alegria,
la opción de una mejoría,
hendiendo el canto en mi pecho


que hay ruiseñores que cantan
de día o a medianoche,
y no por eso el derroche
de gorjeos disminuye;
elevan la vehemencia
estos revolucionarios,
sin compromisos ni horarios,
y su bello canto fluye


encima de los fusiles
que sirven de instrumento
al asesino y aliento
al vejado proletario.
Trinen, afables cantores,
porque vuestro bello canto
es apoyo a nuestro llanto.
Melodioso y libertario


y en medio de las batallas,
vuestro trinar esplendente
no se vuelve voz silente
por la metralla brutal;
al revés, vuestro crescendo
desafía el ruido atroz,
insignia clara y feroz
del violento capital.

Octavillas
consonante: -aab -ccb



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2 de Marzo 2017
 
Última edición:
Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.
Cantando espero a la muerte
porque la revolución
soñada es una ilusión;
la justicia y la esperanza
se alejan de nuestros pueblos,
triunfan los torturadores,
fuerzan su cuota de horrores
otra vez. Ya no se avanza:


el bienestar conseguido
con las vidas y el dolor
del hombre trabajador
se conculca de ordinario
en todas las latitudes.
La cuota de sangre y vida
no ha colmado la medida
y ambición del empresario.


Por eso alabo la muerte,
el taller, la hoz y la tierra
y niego el cerco que cierra;
expoliando ya el derecho
del niño, de la mujer
del obrero a la alegria,
la opción de una mejoría,
hendiendo el canto en mi pecho


que hay ruiseñores que cantan
de día o a medianoche,
y no por eso el derroche
de gorjeos disminuye;
elevan la vehemencia
estos revolucionarios,
sin compromiso ni horarios,
y su bello canto fluye


encima de los fusiles
que sirven de instrumento
al asesino y aliento
al vejado proletario.
Trina, afable ruiseñor,
como si tu bello canto
lamentara tanto llanto.
Melodioso y libertario


y en medio de las batallas,
tu nítida tesitura
no cede por la negrura
de la metralla brutal;
al contrario, tu crescendo
desafía el ruido atroz,
insignia clara y feroz
del violento capital.



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2 de Marzo 2017
Reflexivas y profundas letras bordadas con hermosa poesía,suerte poeta son mis deseos, un abrazo.
 
Hermoso poema que nos regala la meditación del mensaje. Encantada de leerte. Un saludo con abrazo.

Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.
Cantando espero a la muerte
porque la revolución
soñada es una ilusión;
el derecho y la esperanza
se alejan de nuestros pueblos,
triunfan los torturadores,
con su gabela de horrores
y ahora piden venganza...


La justicia conseguida
con las vidas y el dolor
del hombre trabajador
se conculca de ordinario
en todas las latitudes.
La cuota de sangre y vida
no ha colmado la medida
y ambición del empresario.


Por eso alabo la muerte,
el taller, la hoz y la tierra
y niego el cerco que cierra;
expoliando ya el derecho
del niño, de la mujer
del obrero a la alegria,
la opción de una mejoría,
hendiendo el canto en mi pecho


que hay ruiseñores que cantan
de día o a medianoche,
y no por eso el derroche
de gorjeos disminuye;
elevan la vehemencia
estos revolucionarios,
sin compromisos ni horarios,
y su bello canto fluye


encima de los fusiles
que sirven de instrumento
al asesino y aliento
al vejado proletario.
Trinen, afables cantores,
porque vuestro bello canto
es apoyo a nuestro llanto.
Melodioso y libertario


y en medio de las batallas,
vuestro trinar esplendente
no se vuelve voz silente
por la metralla brutal;
al revés, vuestro crescendo
desafía el ruido atroz,
insignia clara y feroz
del violento capital.



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2 de Marzo 2017
 
Cantando espero a la muerte
porque la revolución
soñada es una ilusión;
el derecho y la esperanza
se alejan de nuestros pueblos,
triunfan los torturadores,
con su gabela de horrores
y ahora piden venganza...


La justicia conseguida
con las vidas y el dolor
del hombre trabajador
se conculca de ordinario
en todas las latitudes.
La cuota de sangre y vida
no ha colmado la medida
y ambición del empresario.


Por eso alabo la muerte,
el taller, la hoz y la tierra
y niego el cerco que cierra;
expoliando ya el derecho
del niño, de la mujer
del obrero a la alegria,
la opción de una mejoría,
hendiendo el canto en mi pecho


que hay ruiseñores que cantan
de día o a medianoche,
y no por eso el derroche
de gorjeos disminuye;
elevan la vehemencia
estos revolucionarios,
sin compromisos ni horarios,
y su bello canto fluye


encima de los fusiles
que sirven de instrumento
al asesino y aliento
al vejado proletario.
Trinen, afables cantores,
porque vuestro bello canto
es apoyo a nuestro llanto.
Melodioso y libertario


y en medio de las batallas,
vuestro trinar esplendente
no se vuelve voz silente
por la metralla brutal;
al revés, vuestro crescendo
desafía el ruido atroz,
insignia clara y feroz
del violento capital.
un canto a la parca ante la realidad... buena inspiración en el poeta nombrado....
saludos Rigel.. (Estrella)
 
Rigel,
supongo que afirmas eso porque leíste alguno de mis poemas contestatarios;
pues eres y somos los pocos interesados en la poesía crítica y liberadora;
Andaluces d Jaén, entre otros, son mis poemas preferidos;
mi padre la recitaba en el frente, durante la Guerra contra los Fascistas;
y actualmente se la podríamos cantar a Rajoy y toda su pandilla de corruptos y fachas.
Cheridísimamente
 
Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.
Cantando espero a la muerte
porque la revolución
soñada es una ilusión;
el derecho y la esperanza
se alejan de nuestros pueblos,
triunfan los torturadores,
con su gabela de horrores
y ahora piden venganza...


La justicia conseguida
con las vidas y el dolor
del hombre trabajador
se conculca de ordinario
en todas las latitudes.
La cuota de sangre y vida
no ha colmado la medida
y ambición del empresario.


Por eso alabo la muerte,
el taller, la hoz y la tierra
y niego el cerco que cierra;
expoliando ya el derecho
del niño, de la mujer
del obrero a la alegria,
la opción de una mejoría,
hendiendo el canto en mi pecho


que hay ruiseñores que cantan
de día o a medianoche,
y no por eso el derroche
de gorjeos disminuye;
elevan la vehemencia
estos revolucionarios,
sin compromisos ni horarios,
y su bello canto fluye


encima de los fusiles
que sirven de instrumento
al asesino y aliento
al vejado proletario.
Trinen, afables cantores,
porque vuestro bello canto
es apoyo a nuestro llanto.
Melodioso y libertario


y en medio de las batallas,
vuestro trinar esplendente
no se vuelve voz silente
por la metralla brutal;
al revés, vuestro crescendo
desafía el ruido atroz,
insignia clara y feroz
del violento capital.



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2 de Marzo 2017
Excelentes octavillas, estimado Rigel, tienen mi Apto.
Saludos cordiales.
 
Un placer deleitarme con tu excelente poesía querido hermanito,
mis felicitaciones, un placer venir a leerte.
Un abrazo con todo mi cariño.
 
Cantando espero a la muerte,
que hay ruiseñores que cantan
encima de los fusiles
y en medio de las batallas.

Miguel Hernández
Cantando espero a la muerte
porque la revolución
soñada es una ilusión;
el derecho y la esperanza
se alejan de nuestros pueblos,
triunfan los torturadores,
con su gabela de horrores
y ahora piden venganza...


La justicia conseguida
con las vidas y el dolor
del hombre trabajador
se conculca de ordinario
en todas las latitudes.
La cuota de sangre y vida
no ha colmado la medida
y ambición del empresario.


Por eso alabo la muerte,
el taller, la hoz y la tierra
y niego el cerco que cierra;
expoliando ya el derecho
del niño, de la mujer
del obrero a la alegria,
la opción de una mejoría,
hendiendo el canto en mi pecho


que hay ruiseñores que cantan
de día o a medianoche,
y no por eso el derroche
de gorjeos disminuye;
elevan la vehemencia
estos revolucionarios,
sin compromisos ni horarios,
y su bello canto fluye


encima de los fusiles
que sirven de instrumento
al asesino y aliento
al vejado proletario.
Trinen, afables cantores,
porque vuestro bello canto
es apoyo a nuestro llanto.
Melodioso y libertario


y en medio de las batallas,
vuestro trinar esplendente
no se vuelve voz silente
por la metralla brutal;
al revés, vuestro crescendo
desafía el ruido atroz,
insignia clara y feroz
del violento capital.

Octavillas
consonante: -aab -ccb



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2 de Marzo 2017
Hernández, no tendrá ni un ápice de remordimiento, cuando al viento se recite tu poema, y su canto le reviva el oído que aún late en la tierra con la misma fuerza que antes...

Viajan desde Bogotá para ti... mil saludos.
 

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