Dirty Art Dreams
dirty dreams
Esta presión
que me oprime el pecho.
Que hace que mengüe mi ego
y que se me oscurezca el alma.
Que me hace sentir tan vacío
tan inerte...
Ya me acostumbré a ver reflejado en ese espejo esta cara triste,
con ojos de mirada transparente
-pues son lo que soy-
acompañados de dos ojeras color malva,
que se volvieron crónicas con el paso de los años.
Me siento preso de una felicidad
a la que siento, no llegar nunca.
Y, cuando llego,
parece burlarse y se aleja;
parece hacer acto de presencia.
Como una estrella que, fugaz,
cruza el negro fondo del firmamento,
iluminándolo por un segundo.
Siento que no sé quién soy.
Que estoy rodeado de caminos
que no quiero
-o, no sé si quiero- tomar.
Por si no conducen a mi superhombre.
Por si no exploto correctamente el regalo que me diste.
Continuamente pienso
que el destino no para de ponerme trampas.
Que no para de confundirme,
de hacerme tomar los caminos más escarpados y rocosos
-pero con los mejores paisajes-.
Que no para de brindarme manzanas prohibidas
con las que siento estar más cerca de ti;
Y con las que,
en acto de una rebeldía
desesperada
y llena de angustia,
pido que hagas llover y tronar
aquí en lo que haces llamar Edén.
Que despiertes de tu letargo
y respondas mis plegarias.
que me oprime el pecho.
Que hace que mengüe mi ego
y que se me oscurezca el alma.
Que me hace sentir tan vacío
tan inerte...
Ya me acostumbré a ver reflejado en ese espejo esta cara triste,
con ojos de mirada transparente
-pues son lo que soy-
acompañados de dos ojeras color malva,
que se volvieron crónicas con el paso de los años.
Me siento preso de una felicidad
a la que siento, no llegar nunca.
Y, cuando llego,
parece burlarse y se aleja;
parece hacer acto de presencia.
Como una estrella que, fugaz,
cruza el negro fondo del firmamento,
iluminándolo por un segundo.
Siento que no sé quién soy.
Que estoy rodeado de caminos
que no quiero
-o, no sé si quiero- tomar.
Por si no conducen a mi superhombre.
Por si no exploto correctamente el regalo que me diste.
Continuamente pienso
que el destino no para de ponerme trampas.
Que no para de confundirme,
de hacerme tomar los caminos más escarpados y rocosos
-pero con los mejores paisajes-.
Que no para de brindarme manzanas prohibidas
con las que siento estar más cerca de ti;
Y con las que,
en acto de una rebeldía
desesperada
y llena de angustia,
pido que hagas llover y tronar
aquí en lo que haces llamar Edén.
Que despiertes de tu letargo
y respondas mis plegarias.
¿Por qué me has abandonado..?